El libro del picaflor
–¿Qué está leyendo, Troquílido?
— No interrumpa por favor.
–¿Acaso le escribió Clinton que no me da bola?
–No diga pavadas. El Picaflor acaba de recibir una carta de un abuelo de un juvenil de Nacional, que se tomó la molestia de enviarle el recorte del Libro que publicó antes de Semana de Turismo, relacionado con el diferendo que mantienen Nacional y Peñarol, en el Tribunal de Conciliación por el fichaje del juvenil Diego Andrés Casmán Ortega. ¿Recuerda la historia?
— Usted dijo que el Tribunal iba a hacer lugar al reclamo de Peñarol porque el pibe había expresado su deseo de jugar con los Manyas, ¿estoy equivocado?
— Es cierto, El Picaflor se la jugó y adelantó el fallo que aún no ha sido promulgado pero va a darle la razón a Peñarol, por la voluntad del pibe de jugar en ese club… Sin embargo, en la carta que este abuelo de un futbolista de Nacional le envió al plumífero, agrega una serie de datos que formarían parte de la historia no escrita y que como buen bolso, dolido en su amor propio por el descenlace del litigio, el hombre prefirió desembuchar.
–Cuente, cuente.
— Según este veterano bolso, la puja de los «grandes» por el pibe Casmán Ortega, habría surgido en un campeonato amistoso jugado en Colonia, donde los técnicos de Nacional se «chamullaron» a cuatro jugadores de Peñarol, donde estaba Diego. Parece que el pibe sufrió una lesión — esta es la versión del escribidor del plumífero– en el Caravelas — club de origen– y los manyas nunca se habrían ocupado de él. Allí, apareció a terciar la gente de Nacional quien le habría brindado asistencia médica al pibe y ayuda a su familia, por lo que se siente dolido ahora que Diego se haya olvidado de todo ese trato humano que le dieron los bolsos, en tan difícil momento. Pero es más, este abuelo que afirma conocer la historia porque su nieto era compañero de Diego Casmán, afirma que Nacional le dio mil dólares al papá del pibe — Ruben– para ficharlo y sin embargo, no devolvió la plata.
— La versión es que el papá de Diego, quiere devolverle la plata a Nacional y no se la han aceptado.
— Esa versión coincide con la que el propio Sr. Ruben Casmán le dio al Troquílido, en la AUF. Pero lo más interesante de la carta del veterano bolso que demostró ser un lector fiel de El Picaflor, es el mensaje final de su carta: «El Tribunal sin rumores y con la exacta va a laudar por algo estudian, son profesionales en estos temas pero hay o habemos — se incluye él también– padres, abuelos, que nos creemos que tenemos un Maradona y metemos estos líos» (sic)
— ¡Qué verdad verdadera!
— ¡Cuánta razón le asiste al abuelo bolso! Muchos padres, abuelos, hermanos, son responsables de las frustraciones de sus hijos, por querer sacar un Maradona en la familia para salvarse económicamente, sin importarle para nada, la formación integral, humana, de los pibes. Pero el sistema podría sincerarse, en la medida que en la AUF se legisle con claridad y se fijen las reglas de juego, impidiendo que seudos contratistas y/o empresarios, le estafen la ilusión a los pibes con promesas que, como dice Serafín J. García, nunca cumplirán…«Sr. Picaflor averigüe esto por el Parque, pero hable con padres porque la historia es un poco diferente a la que le contaron», concluye el remitente de la carta, que se confiesa admirador del Troquílido y no reniega a ser un bolso viejo.
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