CARRASCO LE DIO DURO A CARLOS BUENO

"Tiene un cayo en la cabeza"

El vestuario de Fénix sintió el impacto de una dura derrota ante Peñarol, no por el resultado final en el que hubo un solo gol de diferencia, sino por el trámite del partido ya que los de Capurro pudieron liquidarlo y no supieron hacerlo.

Luego de protagonizar un incidente con Carlos Bueno que determinó su expulsión conjuntamente con Gregorio Pérez, Juan Ramón Carrasco habló sobre el episodio: «No le doy demasiada importancia al hecho, el tema es que ése botija (Bueno) tiene un ‘callo’ en la cabeza. No descubro nada nuevo con esto, ustedes los periodistas lo saben perfectamente, lo que pasa es que a veces no lo dicen.

Venía con mucha velocidad y se me tiró encima, lo único que hice fue protegerme, nada más que ello. Además tenía ‘pilchas nuevas y caras’ así que no estaba para que me manosearan».

Gregorio Pérez tampoco se salvó

En el incidente también participó el entrenador aurinegro quién llegó hasta el banco visitante para increpar a Carrasco, consultado J. R que fue lo que realmente sucedió con su colega expresó: «Gregorio Pérez vino a hacer ‘circo’, llegó para defender a un jugador que no tiene cabeza.

A mí no me dijo nada, porque además no acepto que me manoseen. Ya bastante tuve que jugar como futbolista contra Gregorio y era bastante ‘planchero’.

En la cancha hay que jugar al fútbol, los que quieren pelear tienen que hacerlo fuera del campo de juego.

El Parque Batlle es muy grande y los hombres podemos resolver nuestros problemas mano a mano y sin testigos.

Pero este no es el tema, los técnicos debemos inculcar ganar jugando al fútbol, pero otros prefieren el ‘antifútbol’ y sacar otras ventajas extras».

En su discurso habló más tiempo de éstos problemas que del partido en sí, donde perfectamente su equipo pudo llevarse los tres puntos y terminó perdiendo: «No pudimos conectar el golpe de nocáut en el momento justo, hicimos todo para conseguir la victoria y en los últimos minutos cometimos errores que ayudados por el árbitro, hicieron que Fénix se retire con las manos vacías del Centenario».

Odiado y amado, criticado y venerado, Juan Ramón Carrasco no pasó desapercibido del máximo coliseo deportivo, y por encima que su equipo no consiguió el resultado buscado, dejó una muy buena imagen ante los 15.000 espectadores que presenciaron el partido. *

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