NACIONAL ENCONTRO "EN CASA" LO QUE TANTO BUSCO AFUERA

Ignacio Laluz: dueño del lateral izquierdo

Hace varios años que Nacional enfrentaba un problema al que no le encontraba solución a pesar de atacarlo varias veces. Mientras estuvo De León en la dirección técnica del equipo, en algunas etapas logró «disimularlo», pero insistentemente solicitó la llegada de un jugador que pudiera desplazarse por toda la banda izquierda del campo.

Tanto durante la conducción de «El Hugo» como desde que Daniel Carreño se hizo cargo del equipo, la directiva tricolor buscó permanentemente un futbolista que pudiera cumplir esa función, pensando varias veces en jugadores extranjeros, entre los que aparecieron –por ejemplo– el argentino Sergio «La Bruja» Berti, los colombianos Brahman Sinisterra, Gerardo Bedoya y Foad Maziri, o el hondureño Amado Guevara, además de los uruguayos Claudio Dadomo y Edgardo Adinolfi. Ninguno de ellos llegó a vestir la blusa tricolor, pero en varias oportunidades la Directiva alba estuvo a punto de realizar un importante desembolso de dinero para conseguir la solución para su sector izquierdo; menuda sorpresa se llevaron varios cuando se dieron cuenta que el zurdo tan buscado, lo tenían durmiendo en el Parque Central.

Diecisiete años tiene el duraznense Héctor Ignacio Laluz Santacruz, que saltó directamente desde la Quinta División a Primera, para «mostrarse» en un amistoso frente a Vélez y luego permanecer en el plantel hasta debutar oficialmente frente a Central.

Todos los que de alguna manera u otra deben decidir su futuro (técnico, dirigentes y representante) afirman que su éxito depende de la «cabeza» con que afronte su rápido ascenso.

Por ese motivo LA REPUBLICA dialogó en exclusiva con el juvenil, para conocer otros aspectos sobre su vida, no solamente lo que pasa dentro de la cancha. Laluz reconoció estar viviendo estos cambios «muy tranquilo, primero que nada porque tengo mucha gente que me apoya: mi familia, mis representantes, Carreño, los dirigentes de Nacional y mis compañeros, eso es fundamental.

De los que jugaban conmigo en Quinta, la mayoría están muy contentos por lo que me pasó, y lo que pasó con el plantel de Primera me sorprendió; ‘caí’ justo en un grupo que nunca pensé pudiera ser así, que tiene gente muy buena, que permanentemente están aconsejándonos a mí y a Gonzalo Castro, ayudándonos, diciéndonos lo que nos conviene hacer, lo bueno y lo malo».

Buenos consejos

Laluz destaca la importancia de quienes le rodean, reconociendo que permanentemente está recibiendo consejos de muchas personas, que tratan de «marcarle el camino»: «Hablo mucho con Gabriel (Delbono, uno de los colaboradores del empresario Pablo Bentancur), con Andrés Scotti, que es uno de los más cercanos a mí en el plantel, y fuera del fútbol con mi familia».

En Durazno, con sus padres, viven tres hermanos, uno de 20 años (Víctor, que juega en el Deportivo Juvenil, está jugando las finales de OFI), otro de 15 y una de 13; aquí, en la capital, vive Bettina, una estudiante de Educación Física de 23 años: «La profe es mi referente en Montevideo, pienso irme a vivir con ella dentro de poco porque permanentemente es con quien converso de mis cosas».

«Nacho» afirma que «mi cabeza está como siempre… trato de cada día trabajar más para seguir avanzando. Siempre pienso que todavía no he llegado a ningún lado, simplemente tengo una oportunidad y Dios quiera que me la sigan dando, por eso tengo que seguir trabajando fuerte.

Tengo 17 años, recién empecé a jugar al fútbol prácticamente; como cada jugador que recién empieza tengo mis ilusiones y tengo mis sueños, el primero es quedar «fijo» en el plantel de Primera».

«Seguir como siempre fui»

Dentro de la cancha, ya mostró que sus principales condiciones son la marca y el desborde para llegar a tirar el centro, y «afuera mantener la humildad; seguir como siempre fui, tratando de corregir mis errores y de mejorar las virtudes que tengo».

Todos quienes conversan con él lo alertan sobre el probable bajón que pueda tener dentro de algunos partidos, pero el juvenil albo trabaja duro para esquivar ese momento: «Existe la posibilidad de que en dos o tres partidos, quizás vea que no anduve como en los anteriores, pero si llega a suceder eso voy a seguir trabajando –sea en la divisional que sea– para volver a ganarme el lugar que ahora tengo. Ese será el momento de trabajar más duro que nunca».

Laluz está cumpliendo un programa especial de trabajos físicos junto a Gonzalo Castro, para ponerse «a tono» de las exigencias de Primera División, lo que en parte está conspirando contra su asistencia al Liceo 8, donde cursa tercer año: «Se está complicando por el doble horario, ya que llego bastante cansado de las prácticas porque las hago «al máximo».

Sabe que en sus pies está su destino. También el de su familia. Por eso sueña con consolidar su fulminante aparición en el fútbol «grande».

Sabe que el de hace un par de semanas fue su última ida a un baile por un buen tiempo, quizás varios años; también que aparecerán ahora muchos «amigos» que buscarán sacar su provecho, pero debe confiar en los que siempre estuvieron.

Que el cartel «buena alimentación y buen descanso» que el cuerpo técnico escribe en la pizarra tras los partidos no son meras palabras.

Nacional sabe que tiene un diamante en bruto; que debe cuidarlo y protegerlo para que llegue a su máxima dimensión. Y fundamentalmente, vaya lección, que a veces más que buscar afuera, conviene mirar para adentro. *

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