Gregorio: "Seguimos con las ilusiones intactas"
Cuando el equipo no reaccionaba y parecía que la victoria iba a ser violeta, Gregorio Pérez realizó tres variantes que fueron claves para el triunfo.
Respecto a esto, el entrenador dijo: «Con el ingreso de Estoyanoff perdimos en el medio y quedamos desbalanceados. Para eso fue el cambio de Alvarez, para darle más equilibrio al mediocampo. Le pedí que demuestre el ida y vuelta que tiene y que busque la espalda de los volantes. Estoyanoff entró muy bien y desequilibró por las puntas, mientras que con la entrada de De Souza sumamos centímetros. El juego aéreo es un arma que está dentro del reglamento y la explotamos bien».
Para el entrenador, el triunfo: «Es una inyección anímica muy grande. Ganamos como hacía mucho tiempo que no ganábamos. Nos ilusiona para poder lograr el objetivo que nos planteamos, obtener el Apertura. Seguimos con las ilusiones intactas, pero esto ya es historia y hay que pensar en el próximo fin de semana».
Respecto al trámite del partido, dijo: «Pienso que nos fuimos injustamente en desventaja al descanso. El segundo tanto nos cayó como un balde de agua fría. La ansiedad y el nerviosismo nos llevó a dejar espacios para el contragolpe y pasamos sozobras, pero hicimos todo lo posible por ganarlo. Peñarol hizo el desgaste en los noventa minutos. Ahora hay que sacar conclusiones y pensar en Fénix».
Daniel Jiménez: «Lo ganamos a hue…»
Daniel Jiménez, autor de dos tantos y máxima figura carbonera, dio su definición del triunfo: «Lo ganamos a hue…», para luego afirmar que «no siempre se puede ganar así». El delantero afirmó que «siempre trato de entrenar la pierna derecha y por suerte dió sus frutos» al hacer referencia al gol convertido con su pierna inhabil y que significó la victoria de su equipo.
Cuando fue consultado sobre con quien prefería compartir el ataque, mencionó con una sonrisa: «Mientras que juegue yo, que lo haga cualquiera», para finalizar diciendo que «lo importante es que logramos un triunfo que estábamos necesitando y que lo merecíamos».
Ya no quedaba nadie en el vestuario, los responsables de un triunfo que, como mencionó Gregorio Pérez «les tiene que quedar grabado» se habían retirado con una sonrisa en el rostro y con la sensación de haber cumplido con el objetivo inmediato, ganar para seguir con las chances intactas.
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