Sobral: "Deberían jugar un campeonato de dos"
Apenas pitó el final del partido Roberto Silvera, marcando el triunfo de Peñarol sobre Defensor por tres goles a dos, el técnico violeta Ricardo Ortiz se dirigió hacia la mitad del terreno para increparle al primer línea Walter Rial, por la polémica jugada en el final que pudo ser el empate de su equipo.
En el camarín de Defensor las caras denotaban la desazón por perder un partido en 12 minutos, cuando se encontraban con dos goles de ventaja y con la posibilidad cierta de llevarse tres puntos del Estadio Centenario.
El primero en hablar con los medios de prensa fue el presidente de la institución, Fernando Sobral, quien visiblemente molesto expresó: «Estoy confirmando en este momento que el cabezazo de Sebastián Taborda fue gol, ratificando mi sensación desde el Palco Oficial, porque el testimonio televisivo marca que el balón ingresó en el arco de Berbia.
Está muy claro que hubo perjuicios notorios para nuestra institución, desde el comienzo ya se pudo constatar que el árbitro Silvera no reprimió las acciones violentas de los jugadores de Peñarol.
Nuestro arquero Juan Castillo debió retirarse lesionado por algunas infracciones muy claras cometidas por delanteros rivales. Tal como están planteadas las cosas, quizás sería mejor que jugaran Peñarol y Nacional entre sí, y los demás equipos nos dedicáramos a otra cosa».
Mientras esto acontecía en el hall de ingreso a la zona de camarines, en los propios vestidores mientras Gonzalo Vargas y Eliomar concurrían al control antidoping, el chileno Hugo Salazar manifestaba su disgusto por el final que tuvo el partido: «Lamentablemente tuvimos un buen desempeño hasta los treinta minutos del segundo tiempo y luego nos caímos totalmente provocando la reacción de Peñarol. No hay una explicación lógica a lo sucedido, controlamos muy bien al rival, fuimos superiores en gran parte del partido, pero fallamos en un momento clave y nos vamos del Centenario con el sabor amargo de la derrota.
En un torneo corto y ante un rival directo, no se puede otorgar este tipo de ventajas si pretendemos estar entre los equipos que definirán el Apertura». Rostros serios, miradas perdidas que no encontraron justificativos a lo sucedido en el terreno de juego. Manteniendo una vieja costumbre de ducharse en su concentración del Estadio Luis Franzini, los violetas emprendieron el camino hacia Punta Carretas con la convicción de que dejaron más que tres puntos en el partido ante Peñarol en el coloso del cemento.
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