Ignacio Laluz: del centro del país al corazón de la hinchada

«Hoy tenés todos los micrófonos a disposición tuya, todos te buscan para hablar por la labor que cumpliste, pero esto no va a ser siempre así. Cuando dentro de algunos partidos las cosas no te rueden tan bien, y los micrófonos no se abran para vos, tranquilizate, pensá en redoblar esfuerzos y no te desanimes, porque sin lugar a dudas tenés muchas condiciones.» La frase sin lugar a dudas retumbó una y otra vez en la cabeza de Héctor Ignacio Laluz Santacruz, un joven de apenas diecisiete años, mientras viajaba desde Montevideo a Durazno, sobre el final de un día que será muy difícil de olvidar.

Hace un par de semanas, «Nacho» era simplemente un entusiasta futbolista, que como tantos soñaba con llegar algún día a Primera División; desde ayer, se convirtió en uno de los «niños mimados» de Nacional, luego de haber debutado en el equipo principal, siendo una de las figuras de la cancha.

Noventa minutos de fútbol, comenzaron a cambiarle la vida a este muchacho nacido en Montevideo, que muy pequeño se fue a vivir al barrio Santa Bernardina de Durazno, en base al notable trabajo cumplido ayer frente a Central, en su primer partido en el Estadio Centenario.

«Me fui soltando»

Siempre que entró a una cancha, Laluz se vistió de rojo, azul y blanco; desde las no tan lejanas épocas del baby fútbol, en las que jugaba «de 10″ en el Nacional de Durazno. Desde el corazón del país llegó directamente a la octava división de los tricolores, con doce años, jugando en esa posición.

Casi un año después, en una práctica ante un equipo italiano cuyo nombre no recuerda, lo pusieron de lateral volante por la izquierda, y desde ese momento no abandonó nunca ese sector del campo. Laluz llegó al Parque Central, donde vive todavía, llevado por el descubridor de varios talentos albos Luis González (actual técnico de Bella Vista), y comenzó su proceso en las formativa ascendiendo a séptima y sexta.

En Quinta se detuvo su ascenso, porque Carreño solicitó su ascenso, hace aproximadamente dos semanas: «estaba entrenando con la Quinta cuando Carreño me llamó para el primero y me dio esta oportunidad. Mi misión era tratar de hacer lo mejor y más todavía, porque cuando un jugador sube tiene que demostrar sus condiciones, porque si te suben y te mostrás cohibido, bajás de nuevo enseguida», dijo el carrilero zurdo, demostrando «tenerla clara» en ese aspecto.

Como en todo debut ocurre, «Nacho» reconoció haber estado nervioso, pero «hasta la primer pelota que toqué, después me fui soltando de a poco; así me lo había imaginado, tenía que tocar dos o tres pelotas lo más rápido posible para después irme soltando … así pasó.»

«Los veía en la tele»

La primera oportunidad de jugar se la dio Carreño en ocasión del partido amistoso que los tricolores sostuvieron con Vélez en la Villa Olímpica de los de Caballito, y «me parecía increíble, porque de repente estaba jugando contra jugadores a los que veía por televisión hasta hace algunos días.»

Desde ese momento, además de los integrantes del cuerpo técnico, el duraznense recibió el consejo de varios de sus compañeros más experientes, como Lembo, Vanzini, entre otros, motivo por el que luego de su debut reconoció y agradeció públicamente el apoyo de Carreño, de sus compañeros y de su técnico en Quinta, Ricardo «Murmullo» Perdomo, que seguramente tiene bastante que ver con su aparición en el primer equipo.

«Estoy muy contento con este triunfo; ver a la hinchada aplaudiendo en las tribunas me sirvió de apoyo, la gente me apoyó mucho, eso fue tremendo para mí», reconoció, afirmando que lo mejor que tiene son «mis ganas, mis ganas y mis sueños.»

La primera ovación

Ya había tenido el reconocimiento de la tribuna en un par de jugadas, una por cada costado y otra en el área de la Colombes, pero su primer gran ovación la recibió cuando el técnico lo sustituyó dando ingreso a Alvaro Meneses. Ese instante será difícil de olvidar, tanto para él como para sus padres, que vinieron desde Durazno a ver su debut en el Estadio.

Hoy, el gran comentario del pueblo duraznense será durante todo el día el debut de Ignacio Laluz en el primero de Nacional, situación que se repetirá el próximo lunes en los salones del Liceo 8, donde el jugador de Nacional cursa tercer año: «por suerte, la mayoría de los compañeros de clase son bolsos, así que no hay problema.»

 

El debut no pudo ser mejor para el juvenil duraznense, que ahora tendrá la difícil tarea de confirmar sus condiciones en los próximos compromisos. Varias veces sonará en sus oídos la frase del comienzo, pronunciada al final de la nota que Raúl Barizzoni, comentarista de Radio Oriental, le realizara en el propio vestuario albo.

De ahora en más, triunfar en el ambiente del fútbol, depende de la ubicación con la que este juvenil de diecisiete años afronte su futuro.

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