Diego Scotti, un futbolista de todas las épocas
Seguramente, se preguntarán, ¿de dónde proceden estos jugadores, con características tan especiales?, porque las escuelas tradicionales, no consiguen establecer una metodología, donde surjan naturalmente peloteros con estas condiciones, conociendo el paño, percibo que ningún organigrama deportivo, que trate sobre básicos formativos, apunta, hacía la parte espiritual, todo la contrario, abundan, abusan y priorizan sobre valencias mecánicas, que sólo consiguen robotizar una profesión, donde la creación es fundamental.
Este pibe Scotti, refleja una virtud significativa, que quizás ni él mismo sea consciente de poseerla, se desprende de sus actuaciones, la sensación de los grandes cracks uruguayos, personalidad definida, se antepone a la adversidad de un resultado y maneja los tiempos cuando su equipo está en ventaja, posee una sensibilidad muy particular, cuando se recorre ese camino tan delgado que existe entre el meter y agredir, siendo recurrente, diríamos que con estilos diferentes, se asemeja a Rubens González, pasa muy bien el balón, tiene un porcentaje muy alto de aciertos, en este sentido, cuando su conjunto es sometido a un asedio constante, tomó el sector medio del terreno, a lo patrón, asumiendo la responsabilidad y bancando la tenencia de la pelota en los momentos que quema, transita la cancha de área a área, defiende y golea en la misma proporción, no tiene el tiro de Pedro Rocha, pero sí su disposición anímica y misma influencia en rivales y compañeros.
Adjetivisar desmesuradamente, a jóvenes futbolistas no es nuestro estilo, más cuando el camino es tan largo a recorrer, lo que sí me permito, es resaltar condiciones más que estimables en alguien que tiene el aval, de los que realmente saben, sí me atrevo a nombrar a semejantes referentes, como, R. González y Pedro Rocha, es porque llama poderosamente la atención, tan formidables condiciones, sobre todo, por la precocidad tan manifiesta.
De lo que sí estoy seguro, aún sin conocerlo personalmente, de que su balance psicológico, no se verá alterado, aún en los momentos de mayor exaltación futbolística, pues denota una personalidad, que seguramente emana de la mística escuela celeste de los grandes Nº 5, que establecieron un patrón definido, en tan neurálgico sector del terreno de juego.
Ese poder de convocatoria, que ejercían los futbolistas de otras épocas, seguramente, también, por similitud de juego, será restablecido, por este «centrojás» a la antigua, pero con una dinámica moderna, que soporta cualquier comparación.
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