Abaratando costos resulta pésima la calidad
Esta sugestiva iniciativa de buscar soluciones extremas, donde se establecen procedimientos nada adecuados para las circunstancias que vive nuestro fútbol, recurriendo a jugadores jóvenes y técnicos con muy poca experiencia, desemboca en estos desaciertos continuos que parecen no tener fin.
El consabido eslógan: «jugaremos con juveniles y el técnico de la cuarta», parece ser la fórmula mágica que proponen estos dirigentes modernos, con muy pocas posibilidades estratégicas de aciertos y dependencias económicas absolutas. Comprometidos, una gran mayoría, en resolver sus propios problemas personales a través de su función dentro del fútbol, desnaturalizando la esencia misma de dirigentes ejemplares. Que durante sus gestiones, en los clubes o en la AUF, comprometían sus patrimonios, aportando muchas veces más allá de sus posibilidades.
Don Atilio Narancio, Manuel Guelfi, José Añón, Ricardo Criado, Walter Bracco, Homero Bagnulo, la familia Franzini, Arzuaga, Roca Couture y Francisco Bauzá son algunos nombres de moral incorruptible. Pertenecientes a esa casta definida de una conducta digerencial, libres de sospechosas apetencias particulares, aún en el error o en la derrota y forjaron un camino de triunfos memorables, que nos llenaron de orgullo en el mundo entero.
A meses del comienzo de las nuevas eliminatorias, para el próximo mundial, ya comienzan a hacer estridencias los nombres de los futuros entrenadores de la misma. Si nos dejamos llevar por el ejemplo de Brasil, donde cinco de sus titulares juegan en su propio territorio, se hace verdad lo de Luis Cubilla, que en el año 1993 manifestó que la Selección debería estar integrada, básicamente, por jugadores del medio local.
Los nombres de Peralta, Diego Forlán, Ruben Olivera, Diego Perrone, Marcelo Guerrero, Richard Morales y Mario Regueiro, alientan una esperanza real de enormes posibilidades.
La clasificación mundial de FIFA, a Uruguay lo ubican en el puesto 23, estamos muy cerca de lo del flaco Vendito, que está en la parada 21, pero como nos gustaría llegar al Mejillón que está en la parada 1, la cuenta regresiva aparece lejana. Pero en esta dinámica del fútbol moderno, la eliminatoria está a la vuelta de la esquina, para alejarnos de estos dos círculos de poder.
Por donde transita nuestro principal deporte, se impone una selección estable con propósitos ciertos jugando a lo mismo, buscando una similitud con nuestra propia historia, de donde jamás nos debimos alejar. *
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