El libro del Picaflor
– Picaflor, ¿qué novedades tiene para hoy?
– ¡Cállese!
– Por Dios ¿qué pasó?
– Se armó un quilombo de novela en la Asociación. ¿Usted ya leyó el material de cabeza de página? Bueno, usted no se imagina el clima tenso, agresivo, que se respiró en la tardecita de ayer.
– Déjese de dar vuelta como perro antes de echarse y vaya al grano.
– El COL 2003 fue citado para ayer a las 18.00 horas. Poco a poco fueron llegando los integrantes del cuerpo. Uno de ellos, que ya estaba en conocimiento de la resolución de la cual hizo referencia esta página, uno de los integrantes del Col subió las escaleras puteando a viva voz…
– ¿Cómo?
– Como acaba de escucharlo.
– ¿Quién entró puteando a la Asociación?
– El ex presidente de Danubio, Daniel Carrero, amigo personal de Figueredo quien no podía soportar que le hubieren puesto un freno al COL para digitar su actuación desde el Consejo Ejecutivo. Lo que El Picaflor le está contando no es un secreto; todo lo contrario. Carrero ingresó a la AUF gritando: «Si el hijo de puta firmó la nota; yo lo mato…Te voy a romper la cabeza, hijo de puta». (sic)
– ¡Qué linda boquita!
– El ex presidente de Danubio se desbocó. Esto confirma que ya había sido advertido por otro miembro del COL de la existencia de la resolución que Pastorini, Almada y Capote querían ignorar e incluso, desmentir su existencia.
– ¿Nadie le salió al cruce a Carrero?
– Ta’loco. Todo el mundo se aguantó en el molde. Enrique Bellomo, que también ascendía por la escalera al primer piso para dirigirse a la reunión del COL, cuando sintió los insultos desafiantes del ex presidente de Danubio, se limitó a comentar: «¿Qué pasó?»
– ¿Bellomo no conocía el tenor de la resolución del 3 de julio?
– El «Quique» Bellomo dijo que no, pero entre gitanos no se adivinan nunca la suerte por lo que otros «compañeros» están desconfiando que ya la junaba y se estaba haciendo el distraído… Todos saben que Bellomo es persona de la más íntima confianza de Figueredo, a tal punto que cuando el presidente viaja por muchos días al exterior del país, lo hace volar a Asunción o Buenos Aires, donde le quede más cómodo, para traerle las valijas a Montevideo. De esta forma el presidente se evita las colas y esperas en la Aduana de Carrasco. Y como en la AUF todas estas cosas se saben, el «Quique» es mirado de reojo por alguno de sus compañeros. El otro medio testigo fue el vicepresidente Alvaro Silva.
– ¿También estaba Alvaro Silva?
– Alvaro, había llegado unos segundos antes de Carrero. Estaba en el primer piso. No se descarta que hubiere escuchado los insultos del ex presidente de Danubio. Los que conocen a Carrero aseguran que es un loco de la guerra, que va para adelante y no tiene parada chica. Cuando enfrenta, mete y mete y no le hace asco a nada.
– Si hubiera estado Figueredo en la Asociación, este incidente no hubiera ocurrido.
– Si Ben Laden no hubiera organizado Al Qaeda, las torres gemelas no se hubieran derrumbado y hoy seguirían enhiestas en el cielo neoyorquino…El presidente de Danubio, doctor Fernando Nodar, dijo ayer en Las Voces del Fútbol (CX 30) que «la AUF no se puede gobernar por teléfono», en una clara alusión a los viajes permanentes de Figueredo al exterior que le insumen la mayor parte del año fuera de fronteras. *
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