Agredieron a los pentacampeones
RIO DE JANEIRO y SAO PAULO (BRASIL) (ANSA y Reuters)
Contrariado por el cambio de la programación, parte del público arrojó en la madrugada del miércoles piedras contra el ómnibus de la Selección brasileña de fútbol y provocó rajaduras en los vidrios de cinco ventanillas. Un sector aprovechó el incidente para entonar a coro «Romario», «Romario», como protesta por la no convocatoria del popular goleador del Vasco da Gama por parte del técnico Luiz Felipe Scolari. El incidente ocurrió cuando el gigantesco camión sonoro del «trío eléctrico» donde desfilaban algunos de los campeones del mundo (Ronaldo, Ronaldinho Gaúcho, Cafú, Roberto Carlos, Edílson, Denílson, Belletti y el técnico Scolari, pues los demás ya habían partido a sus ciudades de origen), se vio impedido de pasar por el túnel que los separaba de la playa de Copacabana.
La multitud que colmó veredas y avenidas en Botafogo impidió a los integrantes de la selección llegar a Copacabana, en cuya avenida y playa aguardaban cerca de 50.000 personas para un gran espectáculo musical popular.
Luego de casi 30 horas sin dormir y de atravesar los 30 kilómetros desde el aeropuerto de la ciudad de Rio de Janeiro hasta Botafogo y después del largo y agobiante pasaje por Brasilia, los atletas estaban prácticamente exhaustos.
Ante la imposibilidad para llegar a Copacabana y tras verse paralizados durante más tiempo, los jugadores y el técnico Scolari deliberaron y resolvieron retornar en ómnibus al aeropuerto internacional Tom Jobim, a fin de viajar a San Pablo, donde otra multitud y autoridades los esperaban para la tercera etapa de la llegada triunfal. Una vez que dejaron el trío eléctrico y pasaron al ómnibus fletado por la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), el público exaltado, apedreó el ómnibus y recordó a Romario.
Llegada a São Paulo
Con ocho horas de atraso en el plan previsto para las fiestas de recibimiento, la delegación brasileña llegó a la ciudad de São Paulo a las cuatro de la madrugada, en la tercera y última parada antes de poder marcharse a sus casas. Primero festejaron en Brasilia, donde fueron recibidos por el presidente Fernando Henrique Cardoso y después en Río de Janeiro. Las festividades en Brasilia se prolongaron más de lo esperado y dejaron a los hinchas en Río esperando durante varias horas. Tras departir durante un rato con los aficionados, el director técnico Luiz Felipe Scolari pidió comprensión a la gente congregada en las playas cariocas y les dijo que debían marcharse al aeropuerto. Fue entonces que los torcedores molestos comenzaron a lanzar piedras contra el autobús que transportaba a la selección. Las festividades de recibimiento comenzaron el martes en la mañana en Brasilia, donde medio millón de personas esperaba a la delegación. El miércoles un grupo, que no incluía a Scolari, al capitán Cafú y a otros seis jugadores, se fue al Sambódromo de São Paulo, donde los agotados futbolistas estuvieron apenas media hora con los aficionados. *
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