Recibidos con honores
BRASILIA, (AFP)
Más de 500.000 personas, lideradas por el presidente Fernando Henrique Cardoso, dieron ayer en Brasilia una cálida bienvenida a la ‘seleçao’ que el domingo conquistó el pentacampeonato mundial.
Delirio es quizá lo que mejor define la actitud de la multitud congregada desde primeras horas de la mañana a lo largo de los 15 km que separan la base aérea de Brasilia del Palacio de Planalto, sede presidencial, donde Cardoso impuso al equipo y a su técnico Luiz Felipe Scolari la insignia a la Orden del Mérito por la conquista del título.
Todos los jugadores fueron ovacionados cuando eran llamados para recibir la condecoración por Cardoso tanto por el numeroso público que se congregaba en el Palacio de Planalto –funcionarios, familiares y amigos de estos– como fuera en la Plaza de los Tres Poderes.
Ambiente festivo
El ambiente de fiesta era notable entre los jugadores. Ronaldo le quitó a su compañero Ronaldinho Gaúcho un pañuelo negro que lucía a modo de ‘pirata’ desde la llegada para presentarse ante Cardoso, mientras que Vampeta, ante la mirada complaciente del presidente, descendió la rampa que da acceso al Palacio dando volteretas. Sin duda, la llamada a Ronaldo fue la que más entusiasmo causó entre el público, que unánimemente lo ha elegido el héroe de todos los héroes.
Bajo un sol de justicia, que provocó cerca de un centenar de asistencias de los servicios sanitarios por mareos, presión baja y deshidratación, el público llegado de todos los rincones del Distrito Federal y de los estados vecinos esperó paciente el gran retraso del convoy con la comitiva mundialista.
Los niños, en particular, papel, camisetas y bolígrafo en mano, empujaban para llegar cerca de los jugadores y conseguir un autógrafo.
Después de pisar suelo brasileño pocos minutos antes de las diez de la mañana, los jugadores pudieron fundirse en un abrazo con sus familias, que los aguardaban en la base aérea.
Desde el aeropuerto salieron por la principal arteria de la ciudad hasta la estación de autobuses, que marca el centro de la capital. Desde allí emprendieron el descenso por la más emblemática de sus calles: el Eje Monumental que desemboca en la Plaza de los tres Poderes, enfrente de la sede de la presidencia, ante una marea humana verde y amarilla. Los imponentes edificios del Congreso, que se yerguen hieráticos en el cielo azul de Brasilia, estaban engalanados con sendas banderas: una verde con las cinco estrellas del pentacampeonato y otra amarilla. *
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