Lectura japonesa
POR JOSE GABRIEL CARBAJAL
No con poco asombro descubro la facilidad con la que algunos periodistas han aprendido a leer en japonés, luego de haber pasado apenas un par de semanas en la tierra del sol naciente.
Tan difícil que parece. Si sólo poder recordar los símbolos de la escritura nipona, ya supone un ejercicio intelectual, para el cual naturalmente no estamos preparados. Porque, además, en Japón se lee al revés, esto es de derecha a izquierda.
Están leyendo el fútbol del revés al derecho, o patas arriba si usted prefiere.
Obviamente, tienen razones para hacerlo.
Resulta que a medida que avanzaba Senegal, a mí me despiertan ganas de cortarme las venas con una galletita al agua.
La única lectura de los hechos, que por lo tanto vale, y ayuda a disparar ideas que construyan y no que justifiquen (parecen políticos), es aquella, que nos haga ver, exactamente que fue lo que le faltó a ese seleccionado de Púa, para llegar a donde llegaron los africanos. La lectura correcta es aquella que nos permita ver lo que faltó y no lo que otros hicieron por nosotros.
Porque el lugar de los africanos, es de ellos y lo han conseguido ellos. No hay ningún mérito ni presente ni sugerido, que nos pueda caber, sólo por el hecho que Senegal no pudo ganarle a Uruguay.
Increíblemente, hay empleados de empresa deportiva, de presunción periodística (presunción equivocada), que hacen esa lectura de los hechos.
La realidad es bien otra.
Y un poco más dura, que estos copos de algodones en los que algunos quieren dormir a la gente. La realidad, dice que siempre nos falta algo, que en un Mundial mediocre como este dejamos pasar otra vez la oportunidad de llegar a lugares más calificados.
Ahora, teníamos un equipo, que conducido como es debido, podría haber llegado tal vez a cuartos de final.
No hay que celebrar que los que llegaron fueron, aquellos que no nos pudieron ganar. Porque es la lectura de los mediocres que se pasan justificando siempre sus propias incapacidades. Así no aprendemos más.
No aprendemos, que de una vez por todas, la Selección debe ser prioridad siempre. Ponerse de acuerdo en sostener un proyecto a largo plazo, con un técnico capaz, con un currículo a la vista y a prueba de las exigencias de la competencia internacional y no amigo de «la casa».
Podría decirse que debemos hacer lectura oriental de los acontecimientos. Sí, pero oriental del Río de la Plata, no en el sentido planetario de la palabra.
Seamos más humildes, empecemos por leer bien en «uruguayo». Tal vez algún día podamos leer en japonés y saber cómo se reconstruyó tras la guerra un país, al que le tiraron dos bombas atómicas y hoy es potencia mundial. Tal vez, luego sí podamos hacer como ellos y tener sus niveles económicos, productivos, de salud, de alfabetización, de respeto a la ancianidad y todos los etc. que ustedes quieran.
Pero mientras tanto, ¿qué tal si empezamos por hacer la lectura correcta al menos de lo qué le pasa a nuestro fútbol? Eso sí, desde el compromiso interesado del orden empresarial que gobierna el fútbol, parece difícil.
Eso parece periodismo, pero no lo es. Parece lectura oriental. Tampoco lo es.
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