EL GOLERO OLIVER KAHN DESAFIO A LOS BRASILEÑOS

Muralla alemana frente al "scratch"

Sábado 29 de junio de 2002 | 12:00
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 Oliver Kahn (derecha)
encabeza la fila de jugadores alemanes.

YOKOHAMA, AFP.

 

El portero y capitán de la selección alemana, Oliver Kahn, afrontará mañana su primera final del mundo transformado en la figura de un equipo por el que nadie dio nada antes de llegar a Corea del Sur y Japón, sorprendiendo a todos.

Kahn no solamente es quien impone orden en la escuadra germana sino que, además tiene la valla menos batida de un Mundial, recibiendo un gol en seis encuentros.

La Gran Muralla Alemana, como algunos ya lo llaman, participa por tercera vez en un Mundial, aunque las dos ocasiones anteriores lo hizo como suplente.

Kahn fue el reemplazo del mítico Bodo Illgner en Estados Unidos-94 y de Andreas Köpke en Francia-98. Y luego salió del banco y pasó a la titularidad de un equipo que llegó al Oriente clasificando in extremis en una repesca frente a Ucrania.

Fue criticado en los últimos meses hasta el cansancio, como todo el equipo nacional alemán, en especial luego de la catástrofe en la Eurocopa de 2000, cuando fueron eliminados en primera ronda. Pero hoy el portero no le hace mayor caso a los elogios exitistas.

“Increíble” le dijo el canciller Gerhard Schröder. “Fantástico”, agregó el siempre parco y mesurado Franz Beckenbauer. “King Kahn”, lo bautizó la prensa alemana.

Nominado al Balón de Oro

Por si de muestra basta un botón, Kahn es el único guardameta seleccionado por la FIFA como candidato a recibir el Balón de Oro de esta Copa del Mundo.

Pero cuando se le habla de su excelente labor, reacciona como los actores en la ceremonia del Oscar que agradecen “a todo el equipo” que hizo posible un logro.

Y sobre el secreto de su éxito y su valla segura, opinó con prudencia, debido a que este: “Es el resultado de un trabajo de muchos años, la experiencia adquirida, mi capacidad de concentrarme… y una pizca de suerte”.

Pero de cara a la final vuelve a las andadas y aseguró que el trío diabólico brasileño de las Tres R (Rivaldo, Ronaldo y Ronaldihno Gaúcho) no le provoca inquietud.

“Jugué contra los mejores goleadores”

“Jugué contra los mejores goleadores. Que ellos me hagan uno primero, que demuestren que son capaces”, desafió.

Con 90 kilos y 1,88 metros, Kahn tiene ya 15 años de carrera sobre sus espaldas desde su primera aparición en el Karlsruhe en 1987, y el récord del monto de transferencia para un portero en Alemania, cuando ese club lo traspasó al Bayern Munich, siete años después, en 2,5 millones de dólares.

Mañana, Kahn vestirá por 53ª oportunidad la casaca de la selección nacional. Además, sueña con darles una Copa del Mundo como regalo a su esposa Simone y a su hija Khaterina Maria, de 3 años.

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