El libro del Picaflor
– Picaflor, ¿qué tiene para hoy?
– Cuántos más quieren aclarar las cosas que rodearon a la selección, algunos dirigentes y los técnicos, algunos jugadores se encargan de oscurecer más las cosas.
– No empiece a filosofar que no entiendo nada.
– Ayer, en el Programa Las Voces del Fútbol, que dirige el colega y amigo Julio Ríos, éste le realizó una muy jugosa entrevista a Darío Silva…
– ¿Darío está en España?
– Ahora se encuentra en sus pagos de Treinta y Tres. El no llegó con el resto de la delegación después del fracaso del Mundial. Junto a Paolo Montero y Federico Magallanes, fueron los que no pusieron la cara en Montevideo después de la frustración en Corea… Volviendo a la entrevista de Julio Ríos, El Picaflor quedó gratamente impresionado por la sinceridad de Darío Silva. Hizo una autocrítica muy positiva de su actuación personal y de la Selección en el Mundial, analizó con objetividad algunos hechos que ocurrieron en el grupo y que varios dirigentes y el propio Víctor Púa quisieron esconder.
– Cuente, cuente.
– El olimareño reconoció que después que se fue Daniel Passarella de la selección nacional, la convivencia del grupo cambió radicalmente. Reconoció que no se mantuvo el mismo principio de autoridad en la concentración. Fue muy honesto y esto habla bien del futbolista que en otras oportunidades ha merecido severas criticas por sus «desboques». Darío dijo que a Passarella todos los jugadores le tenían un gran respeto. Lo admiraban porque era un ganador en todos los terrenos. Cuando Passarella ponía una orden, todo el mundo la cumplía al pie de la letra…
– ¿Acaso Víctor Púa no se hacía respetar?
– Darío Silva, que habló con Ríos muy distendido porque estaba en su campo de Treinta y Tres («Acabamos de vacunar a unos caballos; antes le dimos toma a unas ovejas que estaban medios embromadas») puso un ejemplo que pinta la realidad como un pintor naturalista. «Por ejemplo, cuando Passarella nos autorizaba a ir a pescar hasta las doce de la noche, llegábamos siempre en hora. Cuando asumió Púa, muchas veces llegamos media hora tarde porque sabíamos que con Víctor no pasaba nada», comentó el olimareño.
– ¡Nooo!
– Sííí. El delantero del Málaga dijo que el técnico de la Selección tenía que ser un hombre de mucha personalidad, experiencia, ganador, para evitar que se repitan algunos errores que se cometieron en este Mundial. Reconoció que la inexperiencia de los jugadores celestes, sumadas a las del técnico que no tenía fogueo mundialista, se reflejó luego a la hora de jugar los partidos.
– Entonces fue un notón el que hizo Ríos, ¿no?
-Fue excelente. Darío Silva no es hombre de muchas palabras. Es parco pero cuando se decide a hablar, no se calla nada. En el reportaje confirmó que no jugará más en la Selección uruguaya, que ya lo tenía decidido desde antes del Mundial; dijo que le hubiera gustado haber tenido una mejor actuación en Corea pero que no volverá a jugar más con la celeste. Y comentó que hubo algunos compañeros que lo habían defraudado porque habían perdido la humildad.
– ¿Cómo?
– Como acaba de escucharlo. Darío Silva reconoció que a través de la convivencia que algunos dirigentes dijeron que fue excelente y el técnico Púa destacó, él pudo comprobar que hubo compañeros del plantel que perdieron la humildad y lo habían defraudado. ¿Cómo lo defraudaron?… Seguramente, porque el comportamiento que tuvieron no fue el correcto y fueron desleales con el grupo.
– ¿Darío dijo quiénes eran los jugadores que habían perdido la humildad?
-No, se amparó en el secreto para proteger al resto de los compañeros que se comportaron correctamente, como buenos profesionales. Lo que no cabe la menor duda es que entre los jugadores hubo problemas graves, de lo contrario Darío Silva no puede reconocer públicamente, en Las Voces del Fútbol, que se sintió traicionado por algunos que perdieron la humildad.
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