Sin bochorno
NURBURGRING, (ANSA)
Tras una carrera triunfal que comenzó cuando en la primera vuelta pasó de modo impecable al colombiano Juan Pablo Montoya, el brasileño Rubens Barrichello conquistó ayer el Gran Premio de Europa delante de Michael Schumacher, quien dio un nuevo paso hacia su quinto título mundial y sin necesidad de ayudas extras del box de Ferrari. El dominio de ambos fue apabullante y se tradujo, en los últimos giros, en un verdadero paseo, con tiempos por vuelta netamente superiores a la media, y respetando esta vez el primer lugar de Barrichello, sin la repetición de la polémica orden de Austria, cuando Ferrari le ordenó que se dejara pasar por Schumacher. El alemán, incluso, no atacó en ningún momento a Barrichello, conformándose con un segundo puesto que estiró a 46 puntos su ventaja en el Mundial sobre su hermano Ralf. Más allá de la ya consolidada superioridad de Ferrari, gracias al chasis y al motor que han hecho de la F2002 una máquina virtualmente imbatible, tuvo un rol determinante el estupendo rendimiento de los neumáticos Bridgestone de mezcla dura que permitió a Barrichello, una vez instalado en la punta, acumular vuelta a vuelta sobre Ralf Schumacher –tercero en la primera parte de la carrera– una ventaja cada vez mayor.
En efecto, con el campeón mundial a sus espaldas, Barrichello ya tenía sobre el menor de los Schumacher 9»358 segundos de ventaja en la vuelta 5, que se estiraron sucesivamente a 18»092 en la 10, 24»071 en la 15, 33»918 en la 20 y 36»178 en el giro 25, previo a su ingreso a boxes para su primer reabastecimiento (o sea que se distanciaba más de 1,4 segundos por vuelta del más veloz de los pilotos Williams, una enormidad).
Ferrari de «punta a punta»
Barrichello obtuvo su segunda victoria en la F-1 (la primera fue en el 2000 en el Gran Premio de Alemania) tras una carrera perfecta, sin errores, que confirma la madurez que alcanzó este año, favorecido también porque en el segundo pit-stop Schumacher no pudo atacarlo, al encontrarse obstaculizado por tres retrasados (los dos Sauber y el Renault de Jarno Trulli). Esfumada en la vuelta 45 la última oportunidad para que –tras los dos reabastecimientos– el piloto alemán quedase al frente, a 14 giros del final partió desde el box Ferrari la orden de mantener las posiciones y sólo hubo que esperar la bandera a cuadros para que la escudería italiana concretase el 55 doblete de su historia y el tercero del actual Mundial (los dos anteriores, pero a posiciones invertidas, habían sido en Imola y en Austria). Esta vez, los autos con neumáticos Michelin se encontraron en graves dificultades por el excesivo desgaste de los compuestos blandos y la principal víctima fue Montoya, quien trataba de defender desesperadamente (con sus gomas sobre las telas) su cuarto puesto cuando entró en colisión con el escocés David Coulthard, que trataba de superarlo. Sin correr riesgos, y superando un error que le costó ser momentáneamente superado por Jenson Button (Renault), el finlandés Kimi Raikkonen, con McLaren, se ubicó tercero, pero a más de 46 segundos de Barrichello, lo que habla a las claras de la demoledora superioridad de ambas Ferrari, que desfilaron paseando bajo la bandera a cuadros.
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