Se coló un asiático
El certamen que muchos han bautizado como «el Mundial de las sorpresas» acaba de mostrar al planeta otro hecho histórico, que de alguna manera comienza a hacer cambiar el mapa futbolístico mundial, ya que por primera llegó a semifinales un equipo asiático.
Hasta el momento, en los dieciséis campeonatos disputados, solamente equipos americanos y europeos llegaron a los cuatro primeros puestos, e incluso se repartieron los títulos en disputa (ocho cada uno), proclamándose varios de sus representantes como los «grandes» del fútbol mundial. Durante muchos años, representantes de Asia, Africa, Oceanía e incluso de la postergada América Central fueron goleados en las Copas del Mundo, hasta que en la última década las diferencias comenzaron a acortarse, y de la mano de los africanos (Camerún, Argelia, Nigeria) empezaron a llegar para el gran público las primeras sorpresas.
Junto con los primeros resultados positivos, llegaron las primeras concesiones políticas para los «débiles», que primero vieron aumentar sus plazas en la fase final de los mundiales y más tarde recibieron con regocijo la llegada del primer torneo a sus tierras, justamente el de su consagración.
Histórica Corea
Si la clasificación para la segunda fase de los coreanos fue una hazaña –nunca habían ganado un partido–, una verdadera proeza es haberse «colado» entre los cuatro semifinalistas, logro que hasta ahora era exclusivo de representantes de América y Europa. Dieciséis «fracasos» debieron sufrir los orientales para en el decimoséptimo intento alcanzar la anhelada fase, adelantándose a los africanos, los que estuvieron más cerca gracias a Camerún en Italia 90.
Pero la descollante labor asiática no se limita a la colocación de los «diablos rojos», sino que también ha llegado a instancias decisivas el equipo de Turquía, que fue incluido por FIFA entre los representantes de Europa, pues en ese continente disputaron la ronda eliminatoria.
Perteneciente al Cercano Oriente, el país dividido por el Estrecho de Bósforo, que une el Mar de Mármara con el Negro, puede ser reconocido como de cualquiera de las dos masas continentales; hace algunos años, su capital Estambul se ubicaba solo en la margen occidental del puente que une sus tierras, en la «Turquía Europea», pero en los últimos tiempos la ciudad se extendió hacia el este, la zona asiática, que comprende más del 80% de la superficie del país.
Solamente con mirar un mapa, y pasando por alto la determinación de FIFA y conveniencias políticas y económicas, bien podríamos afirmar que Asia tiene dos de los cuatro países semifinalistas del Mundial.
Los números favorecen a América
El logro coreano marca la primer oportunidad en diecisiete participaciones asiáticas en ronda final que llega un equipo de ese continente a las semifinales, marcando un éxito de un 5.88% de éxito en los intentos de las naciones de aquellas tierras.
Esta clasificación los llevó a superar la cifra de América del Norte, que también tiene una presencia semifinal (Estados Unidos en 1930) pero en 26 chances (3.84%), aunque quedando muy lejos todavía en este sentido de los registros de Europa (25%, 47 semifinalistas de las 188 que participaron) y de América del Sur (29.69%, 19 en 64).
Ahora, alineados tras la camiseta roja coreana, los asiáticos irán en procura de su primera Copa del Mundo, para comenzar a terciar en la pareja lucha América – Europa, que hasta ahora vio viajar el trofeo ocho veces hacia cada lado.
Las ventajas del local
Aunque nadie confiaba en el avance de japoneses y coreanos, la historia muestra que los equipos anfitriones han avanzado tradicionalmente a semifinales, por lo que las estadísticas obraban en favor de ambas naciones. Solamente dos países hasta ahora no lograron meterse entre los cuatro mejores siendo locales, ya que hasta Chile llegó a semi en 1962. Las excepciones de la regla fueron Francia en 1938 y México en las dos ocasiones en que organizó el campeonato, 1970 y 1986.
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