"Quienes arbitraron conmigo estaban locos de la vida"
MARCELO OLIVA
Dentro de los cambios e ideas que se impulsan a través de la nueva dirigencia del basquetbol, una de ellas era poder contar con Donato Rivas al frente del Colegio de Jueces. Es por ello que el presidente de la Federación, doctor Luis A. Castillo, le ofreció el cargo en las mismas condiciones que él tomó las riendas en su nueva función: eligiendo a su grupo de trabajo. El otrora juez olímpico en Los Angeles 84, también participante de de varios torneos internacionales que incluyen mundiales, no aceptó el ofrecimiento, pero además agregó su opinión acerca de algunos conceptos vertidos dentro de Básquet Caliente donde manifestamos que había sido el representante de Ujobb ante el Colegio y que había mantenido problemas que habían determinado una salida no del todo elegante de la Federación. Rivas habló al respecto de la situación.
–¿Definitivamente no tomará la conducción del Colegio de Jueces?
–Creo que la noticia que manejaron los medios en cuanto al ofrecimiento de que fuera presidente del Colegio de Jueces es bastante atrasada. Porque hace varios días que personalmente le contesté al doctor Castillo que no me era posible aceptar esa invitación que me había cursado. Es por eso que me extrañó la información que se ha sido divulgada en diferentes medios de prensa.
–¿En que términos se manejó esta posibilidad que usted descartó?
–Lo que sucede es que con el doctor Castillo mantenemos una relación personal hace un tiempo en el ámbito de CAFO, además de mi actividad como árbitro hace años. Castillo me ofreció la presidencia en las mismas condiciones que él había aceptado su actual cargo, o sea, eligiendo personalmente a mis colaboradores. De cualquier manera, no acepté. Fui un enamorado de lo que hice en el basquetbol estando en actividad y nunca tuve vocación de docencia. Tanto es así que estuve dos años en el Colegio de Jueces y nunca dicté un curso. Lo que me gustaba era arbitrar. Entonces, una vez que terminé de hacerlo, decidí retirarme del basquetbol. No acepté el cargo porque hubiera sido cómo si comenzara otra vez en algo que ya había hecho.
–¿Después de tanto tiempo fuera del tema, de haber adoptado otra posición, se sentía habilitado para poder desempeñar tan importante tarea dentro de la Federación?
–Modestia aparte, me siento capacitado para desempeñar tal función correctamente a pesar de estar un poco alejado del basquetbol.
No me iba a ser ajeno a lo que hice durante muchos años en mi vida, pero, bueno, no era el momento más indicado en lo anímico para aceptar un trabajo de estas características.
–¿Usted fue representante de Ujobb ante el Colegio?
–Nunca fui representante de los jueces frente a un Colegio de Jueces que estuvo presidido por 38 años por Antonio Lisantti, con el cual mantuvimos una amistad que iba más allá de mi actividad dentro el basquetbol. Lo integré en su momento en calidad de secretario y presidente de la Comisión Técnica, dentro de un Colegio que funcionaba de otra manera en comparación con estos tiempos. Nunca fui representante de los jueces, fui durante casi 18 años dirigente de Ujobb y no menos de 10 años presidente.
–Con respecto a consultas antes de brindar la noticia del ofrecimiento que tuvo por parte del presidente, hay quienes no se encargaron de hablar muy bien de usted, que no era una buena persona dijeron.
–Puede ser que para algunos lo sea, no soy moneda de oro para que me quieran. Tuve, es cierto, algún inconveniente con algún árbitro, con uno concretamente porque en su momento él arbitraba fútbol de salón y en ese momento hubo un conflicto y esta persona armó un grupo de jueces para arbitrar contra aquellos que estaban en conflicto.
En cuanto a la pregunta, me gustaría mostrarle algunos de los recuerdos que tengo, algunos dicen «ejemplo para actuales y futuros compañeros», hay diez cosas de esas, pero otra de las cosas que me gustaría resaltar es que siempre fui un buen compañero y todos quienes arbitraron conmigo estaban locos de la vida, no porque mi arbitraje fuera el mejor o el peor, sino porque sabían que estaban respaldados por un compañero. Me extrañan algunas opiniones, pero no soy moneda de oro para que todos me quieran.
–¿A usted lo echaron junto a Henry Bentancur de la Federación?
–El tema es que, estando en el Colegio, cuando pasó la situación antes mencionada y de otra situación con otro árbitro en el cual un día en la tarde había estado en el estadio alentando por un club y de noche le arbitró al mismo equipo en basquetbol con otro juez, un jugador lo llevó desde el medio de la cancha empujándolo hasta la mesa de control y no le sancionó ningún técnico Yo entré como integrante del Colegio de Jueces al vestuario luego y le hice saber que debería dejar de arbitrar. Porque esto no puede pasar, por más que fuera parcial uno de los equipos que estaba en cancha, y esto desencadenó en una serie de quejas en la Ujobb que, en fin, en ese momento nos hicieron como una pequeña guerra. Aparte, me duele que se haya hablado de Henry Bentancur, una persona a la cual consideré un amigo por lejos en el basquetbol, pero decidí luego retirarme por esta clase de denuncias que habíamos hecho. Pero a mí nunca nadie me echó. Lamentablemente los testigos de esto están hoy en día fallecidos, como el contador Federico Slinger, que no quería que me fuera, y Antonio Lisantti.
–Tales aseveraciones, entonces, no son reales.
–En efecto, sinceramente me cuesta poder encontrar a alguien que pueda hablar de esa manera de mí, salvo una persona que moralmente es una mala persona a la cual incluso le hice saber qué pensaba de él. Yo me retiré del arbitraje porque quise. A mí no me echó nadie, además nunca fui, contrariamente a lo que se informó, representante de Ujobb ante el Colegio de Jueces.
Luego de ser árbitro por 30 años y hasta haber incursionado en el fútbol como delegado de River Plate por 14 años, a los 67, Donato Rivas sigue fiel a su pasión. Su pasión fue estar dentro de un rectángulo de juego impartiendo justicia.
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