OSAKA, AFP
A pesar de su cabeza rapada y una mirada intimidatoria, el delantero turco Hasan Sas reprimió su carácter belicoso en el Mundial, para afirmarse como un baluarte de su equipo.
“Tengo un carácter muy fuerte, no hay ninguna duda al respecto, pero en el Mundial intento que sólo aflore mi juego”, afirmó Sas.
“Soy consciente que debo anteponer el interés del equipo a mis emociones”, agregó.
“En los pronósticos sobre las tarjetas rojas antes del Mundial, muchas personas habrÃan apostado por mà como favorito, pero por ahora todo fue bien”, reconoce el potente delantero.
En una ocasión, al finalizar un partido con el que no estuvo satisfecho, perdió por completo el control de sà mismo y destrozó a golpes de puño un vidrio en el vestuario del Galatasaray.
En la selección, pese a su juventud, su carácter lo convirtió en uno de los “caciques”, al mismo nivel que Hakan Sukur, Arif, Tugay, Okan y Alpay, con los que integra un núcleo muy sólido e influyente sobre el resto.
Mañana lo espera una lucha fÃsica intensa ante los senegaleses, por lo que tendrá que intentar más que nunca dominar su carácter, por el bien de su equipo. Porque todo TurquÃa anhela el pase a semifinales en la segunda participación de su selección en la fase final de un Mundial. Sin embargo, todo parece indicar que no hay que preocuparse por Sas, puesto que en Asia parece haber encontrado el camino de la tranquilidad.
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