¿Por qué Uruguay se vino temprano?
Los días transcurren y el Mundial continúa su paso programado sin ningún tipo de variantes, más allá de las sorpresas deportivas que se suceden tras la finalización de cada partido. Claro, todo esto sin la presencia de Uruguay que no preocupó a nadie y que prácticamente pasó inadvertido durante la justa mundialista, salvo a los propios uruguayos.
Una eliminación que repercutió de distinta manera en los medios de comunicación de nuestro país y en la población.
La exclusión del magno evento todavía no fue fundamentada totalmente, pero cada día que pasa surgen elementos que van confirmando todo lo que desde Corea este periódico afirmó. Además reafirma nuestra posición personal sobre la conclusión que llegamos y que, por supuesto, no es ni tiene que ser compartida.
La verdad de la milanesa
Uruguay no continuó en el Mundial debido a todos los problemas extra fútbol que rodearon a la Selección en lo previo y durante la competencia, que terminó reflejándose en la cancha y por ende en los resultados deportivos.
Más allá de que un simple análisis puede indicar que no se logró la clasificación a la siguiente fase porque el cambio fue equivocado o porque la pelota no entró en el último minuto.
Injusto es decir, como se ha dicho por ahí, que si el cabezazo del «Chengue» Morales al final del encuentro frente a Senegal hubiese entrado, otro sería el cantar. Pues al afirmar eso, indirectamente se está responsabilizando al jugador de Nacional de la clasificación o no de Uruguay.
Los celestes no continuaron, pues la llegada al Mundial fue mal parida.
Nació mal luego de las eliminatorias, cuando en el proceso mundial surgieron importantes irregularidades en el seno de los jugadores que se hicieron públicas y que nadie desmintió.
A partir de allí todo comenzó a complicarse. Reunión técnico y jugadores que arriban a un pacto de paz, pero con ciertos condicionamientos que luego se reflejarían en Corea.
La presencia de Méndez solicitada por el plantel, la polémica citación de Fonseca -a quien, ahora se supo, la realidad y la grandeza del propio jugador lo llevó a dar un paso al costado-, son algunos de los elementos extra fútbol de los que hablamos anteriormente.
Preguntas sin respuestas claras como ¿por qué se respetó tanto a Darío Silva a la hora de los cambios?, por ejemplo.
El no tener respuesta concreta del responsable Víctor Púa permite la especulación y la suspicacia, como, por ejemplo: ¿será que el jugador era uno de los líderes del movimiento rebelde junto con otros tres o cuatro más?
¿Será que, porque con Forlán no hubo compromisos de ningún tipo y fue por la legal debió soportar la proscripción, sólo levantada cuando en forma humillante los senegaleses nos ganaban por tres goles y pintaba para tres más? Todo jugador sabe que ingresar con ese panorama y cuando no entró nunca, es realmente un «queme» y a nadie le gusta esa situación. Similar para Richard Morales y Regueiro. De todas maneras jamás los escucharán de la propia boca de los jugadores, pues sus códigos no se lo permiten, pero pierda cuidado que les debe haber dado bronca esa situación.
Pero sirvió para despertar la rebeldía y en tan sólo medio tiempo debían demostrar lo que saben y por suerte les salió bien a los tres. Si no se hubiera dicho: «Vieron, ahí están, los pedían y no hicieron nada», pero me alegro por lo que son como persona y jugadores, y salvaron la parada con dignidad.
Ahora yo pregunto: ¿incidieron o no los elementos extra fútbol en la eliminación de Uruguay?
Pero hay mucho más que seguiremos volcando en posteriores ediciones.
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