Esperanza norteña
HAMAMATSU, JAPON, (AFP)
La selección brasileña de fútbol fue sorprendida ayer al llegar a la ciudad japonesa de Hamamatsu (donde se concentrará para el partido ante Inglaterra por los cuartos de final de la Copa del Mundo), al ser recibida por cientos de compatriotas.
Alrededor del hotel Grand Hamamatsu, donde el equipo brasileño está hospedado, centenares de brasileños de origen japonés que viven en la región montan guardia con banderas brasileñas, pancartas de saludo a la selección y, obviamente, cámaras fotográficas y filmadoras.
En toda la región de Hamamatsu viven aproximadamente 12.000 brasileños, en su amplia mayoría descendientes de japoneses que encontraron trabajo en el polo industrial que rodea la zona urbana.
Esa enorme colonia en Hamamatsu se torna evidente al caminar por las calles de la región y ver los restaurantes de comida brasileña y las tiendas atendidas por brasileños, además de por lo menos diez guarderías y cinco escuelas para niños de esa nacionalidad.
En su primera práctica en aquella ciudad el grupo se dividió en dos partes. Los jugadores que no actuaron el pasado lunes ante Bélgica se sometieron a una sesión liviana de entrenamiento en un terreno perteneciente a la empresa Honda, y los titulares apenas hicieron ejercicios en una piscina.
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