"La concentración era un geriátrico"
El confort de la concentración de Uruguay en el Mundial mereció un capítulo aparte para Sebastián Abreu. Además de encontrarse en un sitio bien a trasmano para los periodistas, tampoco reunía las comodidades que el gerente de la AUF, Osvaldo Giménez, destacó cuando la escogió para cuartel celeste.
«La concentración donde estábamos era un geriátrico. A nosotros nos llegaba información de que estábamos en un lugar fuera de lo común. A lo mejor les mandaban fotos de otro lugar… La televisión de acá (Minas) es mejor porque tengo 30 canales, en inglés. Allá teníamos cinco y eran todos coreanos. Imaginate 25 días. La tele era algo nominal que estaba en el cuarto. La prendíamos para dormirnos. Había un programa de chistes, le bajábamos el volumen, todo el mundo se reía y nosotros nos mirábamos como unos boludos porque no entendíamos nada. Nos estábamos volviendo locos. Tratamos de conseguir un video para ver películas subtituladas… Estamos en 2002; si fuera el Mundial de 1950 todavía. El video no se pudo conseguir. No es que seamos delicados ni seamos estrellas pero ya que vamos a un Mundial en el mundo de la tecnología total, podés tener todas las comodidades y terminamos viendo cinco canales coreanos que nos daban ganas de matarnos. Hay muchos detalles que ahora uno los dice y empiezan a decir que son cosas del Loco. A la hora de solucionar algo que les beneficie a ellos (¿a quiénes se refería?) enseguida se mueven. Los jugadores estamos siempre en segundo plano. Esperemos que esto sirva de experiencia y para el futuro se pueda corregir, esto puede ayudar mucho la convivencia, cosas que posibilitan estar mejor, más cómodos en una concentración… El cuerpo no miente, cuando un jugador no está cómodo en la cancha se refleja, trasmite todo y larga todo. Hay cosas que uno no se olvida, especialmente cuando surge una adversidad. La concentración era un geriátrico. Vos lo mirás y parecía el sanatorio de Minas. Eran todas habitaciones, un pasillo largo, estaban las habitaciones a los costados con una heladerita. Dormíamos de a dos. De un extremo al otro del corredor, se sabía lo que estábamos hablando porque las paredes eran de espuma plast. Las tocabas con un dedo y perforabas las paredes. En el Campeonato del Este, yo concentraba mejor con la selección de Lavalleja. Siempre estábamos de grupos de seis o siete en las habitaciones tomando mate. Al no tener videos nos levantamos a las diez de la mañana, aprontábamos el mate, a las doce y media almorzábamos. Dormíamos una siestita de una hora, aprontábamos otro mate más mientras esperábamos el entrenamiento de las cinco de la tarde, entrenábamos y después de siete a nueve tomábamos otro mate más hasta la hora de la cena. Parecíamos serenos, no sabíamos qué hacer y nos pasábamos tomando mate», relató el delantero minuano.
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