Por la puerta trasera
INCHEON, Corea del Sur, Jun (AFP) – Apenas un centenar de curiosos acudieron ayer al aeropuerto de Incheon a despedir con tibios y casi inaudibles aplausos a la selección francesa de fútbol, que perdió su título de campeona mundial, al caer eliminada en la primera vuelta de la presente edición.
Los franceses partieron a París a las 13:30 horas locales en un vuelo de la compañía Air France.
A su llegada al aeropuerto, los jugadores fueron recibidos por un impresionante contingente de policías, tres centenares, que los protegieron del público desde que bajaron del autobús hasta la zona de embarque. Una vez en el interior, los escoltaron miembros de las fuerzas especiales surcoreanas en uniforme de combate.
Caras largas, pocos simpatizantes, mucha policía y una nube de periodistas. Zinedine Zidane, casi el único reclamado, firmó unos cuantos autógrafos. De los 23 seleccionados, sólo Thierry Henry, del Arsenal inglés, tomaba un avión distinto hacia Londres. Como la partida ha sido prematura e inesperada, fue imposible obtener billetes en el mismo vuelo para toda la delegación francesa, que comprende unas 80 personas. Cinco miembros (ninguno de ellos jugadores) tuvieron que quedarse en Seúl hasta el viernes.
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