El libro del Picaflor

Picaflor, venga y cuénteme sus novedades porque estoy muy caliente con toda la información que llega desde el Mundial, relacionada con la Selección Nacional.

– El horno no está para bollos… El Picaflor también percibe la misma sensación en el hincha anónimo, común, que en la calle le pide a gritos que no se calle y siga denunciando todo el entorno de la Selección. En otras palabras: hay indignación, dolor, decepción por el resultado del debut y las imágenes que llegaron de la intimidad celeste en el camarín y banco de suplentes de Uruguay.

¿Qué comentarios recogió en la Asociación?

– Para todos los gustos. Gente que tiene muchos años vinculados a la Asociación, al fútbol, estaba también molesta con las imágenes de dirigentes que estaban en el banco, que no fueron designados en forma oficial para integrar la delegación, particulares que nada tienen que hacer en un lugar reservado como es el vestuario de fútbol y mucho más si se trata de un Mundial. Pero los comentarios más críticos son para la presencia de Paco Casal en el banco de suplentes.

Dicen que Paco fue al vestuario y salió al campo de juego antes de empezar el partido. Que hay mal paridos que lo quieren enfrentar a la gente.

– Usted también no se coma la pastilla. Hay testimonios gráficos de otros colegas que hacen añicos esa versión. Hay una fotografía donde aparece Paco haciendo una indicación a Marcelo Romero, mientras Púa se agarra la cabeza de espaldas al campo de juego. No se puede jugar con la inteligencia y sensibilidad de los hinchas. ¡Por favor!

Tengo la percepción de que esta historia va a tener un final triste.

– Están dadas todas las condiciones para ello… Fíjese que los futbolistas empezaron a negar entrevistas a los periodistas uruguayos porque argumentan que, debido a la información y difusión de imágenes que salieron en diarios locales, ellos tuvieron problemas con sus esposas y novias… Están molestos por las fotos de la boite de Washington DC donde más de uno quedó quemado con su pareja.

Pero la culpa no la tiene el chancho, ¿no?

– ¡Por supuesto! Los jugadores no tienen derecho a sentirse agraviados porque fueron encontrados in fraganti en una boite de Estados Unidos a una hora inapropiada. Los únicos responsables de ese episodio fueron los futbolistas que no repararon las consecuencias a las que estaban expuestos por tirarse una canita al aire, como dice el refrán popular…

Muchachos, calavera no chilla. ¿Verdad?

-Ah no… Ahora tienen que meterle el pecho a las balas y bancarse callados la boca porque… ¿qué culpa tienen los hinchas que ahora son castigados con su silencio? Los periodistas conocen las reglas de juego de la profesión y no van a sorprenderse ni enojarse por la ruptura de diálogo que impusieron varios futbolistas del plantel seleccionado.

Los que han sido sancionados son los hinchas que no tienen la palabra de sus ídolos en una instancia mundialista decisiva.

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