Preocupa eventual intervención del fútbol en entorno de Tenfield
Un editorial de la revista Señor Fútbol (editada por Tenfield SA), escrito por el director de la publicación Atilio Garrido, criticó duramente la actuación del ministro de Deporte y Juventud, Jaime Trobo, y se preguntó: «¿Por qué el Estado enfrenta al fútbol?».
El texto que fue redactado antes del fracaso del debut mundialista ante Dinamarca y refiere a una serie de actos que han tenido como protagonista al ministro Trobo desde que asumió la conducción de la novel secretaría de Estado.
Atilio Garrido (asesor y amigo del doctor Luis Alberto Lacalle) fustigó a su correligionario y no disimuló su preocupación de que a pocos días del comienzo del Mundial Jaime Trobo haya acaparado «las páginas deportivas constituyendo un drama con el pueril argumento que la delegación de Uruguay había viajado al Mundial sin recibir el pabellón nacional de manos del Presidente de la República» (Dr. Jorge Batlle).
Según el funcionario de Tenfield SA, el discurso de Trobo, «curiosamente, tiene relación con un llamativo enfrentamiento del Estado, representado por la figura del ministro de Deporte y Juventud, con el fútbol. Enfrentamiento que no es nuevo en la corta existencia de la secretaría de Estado que se puso en marcha en mayo del año anterior».
Garrido, se preguntó «con qué intención el referido alto funcionado expresó que hubiera deseado programar una gran despedida, con la rambla invadida de público y el aeropuerto repleto de gente saludando a los jugadores en la partida. Los uruguayos no somos afectos a este triunfalismo previo. Es más, los antecedentes que seguramente el jerarca desconoce han sido funestos. En 1974 la dictadura armó una despedida pomposa para autopromocionarse. «Se van los futuros campeones» y «Despedimos a la Superselección», fueron las consignas que convocaron a una multitud… El resultado final es archiconocido», acotó el director de la revista.
El BSE y las inspecciones de la DGI
Tratando de explicar a los lectores de Señor Fútbol, Atilio Garrido también se refirió al seguro que contrató la AUF con el Banco de Seguros del Estado, por el premio de los jugadores y técnicos de la Selección Nacional y las inspecciones que está realizando a los clubes la Dirección General Impositiva.
«¿Por qué el Banco de Seguros del Estado hace seis meses no cumple con el contrato que firmó con la AUF obligándose a pagar los premios de los jugadores en que, como ocurrió, la Selección lograra la clasificación para Corea-Japón 2002? (…) ¿Con qué finalidad la DGI lanza una exhaustiva inspección de los libros contables de la AUF y de algunos clubes, con el argumento de controlar la correcta liquidación del impuesto a las transferencias? (…) ¿Por qué, con todos estos episodios, se genera desde el gobierno un aparente clima hostil hacia el fútbol cuando lo más conveniente es que, después de alcanzar el anhelado objetivo de llegar al Mundial, todos los uruguayos estuvieran empujando el carro en lugar de ponerle el palo en la rueda?, preguntó el funcionario de Tenfield SA en su Editorial.
Preocupación por una intervención
Convencido de que todas sus preguntas no tienen respuesta, Atilio Garrido, acotó: «a ellas debe agregarse la actitud hostil que el secretario de Estado ha tenido con el fútbol».
El director de Señor Fútbol recordó un episodio que tuvo como sede el Edificio Libertad, donde un auditor español contratado por el Ministerio de Deporte y Juventud le dijo al Presidente de la República –cinco días antes del partido Uruguay-Brasil por las Eliminatorias– que el fútbol como cualquier otra actividad trascendente podía ser intervenido para corregir sus males.
«La tesis intervencionista en aquel momento fue… ¿archivada?, ¿desechada para siempre? ¿O simplemente postergada para una oportunidad mejor?», volvió a preguntar Atilio Garrido.
«El análisis de la escenografía que se ha construido desde las jerarquías gubernamentales en víspera del debut de Uruguay en el Mundial da la impresión de querer repetir la encerrona de julio pasado» (cuando se planteó la posibilidad de que el Estado interviniera el fútbol).
«Â¡Ojalá nos equivoquemos… y ante Dinamarca el fútbol uruguayo pueda estar definiendo, además de su suerte deportiva, su futuro sistema de conducción», concluyó el editorialista.
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