Los japoneses jugaban al "kemari"
TOKIO, JAPON (AFP)
El fútbol se ha arraigado recientemente en Japón, sin embargo, los monjes budistas y los guerreros samurais ya pateaban una especie de balón hace 1.400 años, cuando practicaban el «kemari». El domingo de mañana, unas horas antes del encuentro Suecia – Inglaterra del Grupo F de la Copa del Mundo 2002, no muy lejos del estadio de Saitama, a 50 kilómetros de Tokio, un puñado de jugadores de «kemari», ataviados con alegres y coloridos ropajes, mostrarán al público la antigua versión nipona del fútbol.
«Espero que al menos se acerquen algunas personas a vernos», señaló a la agencia de noticias AFP Tokihiro Yamashina, de 77 años, presidente de la Sociedad de preservación del «kemari», con sede en la ciudad de Kioto (oeste). En el «kemari» (también llamado «shukiku») no hay ganadores ni perdedores. Lo practican entre ocho y diez futbolistas que se introducen en unos semicírculos vestidos con kimonos, con varias entretelas, y calzados con unos zapatos negros con forma de pico de pato. El principio del juego consiste en no dejar que la pelota o «mari» –rellena de cebada y cubierta de piel de gamo, con un diámetro de 24 cm– toque el suelo. «No hay que inclinar el pecho ni encorvar la espalda y hay que golpear la pelota levantando apenas el pie hacia adelante», explicó Yamashina, sobre este deporte muy practicado por los cortesanos durante las eras de Nara (710-794), Heian (794-1185) y Kamakura (1185-1333).
Según este preservador del «kemari», el arte de este deporte estriba en que «se debe golpear el balón con elegancia, sin parar, y hay que hacerlo adoptando una posición (del tronco y la cabeza) determinada. Es un gran placer para los aficionados y muy satisfactorio para los jugadores», agregó. La demostración del domingo, organizada a pedido del gobierno regional de Saitama, tendrá lugar en el Estadio Super Arena. Oficialmente el fútbol desembarcó en Japón con la Marina inglesa, que a partir de 1873 comenzó a practicarlo regularmente en su Academia Naval en Japón. Este país se afilió a la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) en 1929, pero la Liga profesional japonesa no fue creada hasta 1993. En comparación, el «kemari» tiene una tradición mucho más antigua puesto que habría sido importado de China por monjes budistas hace 1.400 años y fue practicado por la corte imperial desde el siglo séptimo. Este deporte fue, en un principio, muy popular entre las castas superiores de monjes o guerreros antes de que se impusiera en las clases bajas. Sin embargo, con relación a su primo hermano, el fútbol, mientras más de 140.000 estudiantes universitarios practican el fútbol, Yamashina señala que apenas hay un centenar de jugadores de «kemari» en todo el país, y, la edad media de quienes lo practican es de 60 años.
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