Rudd Voeller admite que todos los partidos son una final

MIYAZAKI, Japón (AFP)

 

Una buena dosis de ataque constituye la mejor defensa que la alicaída escuadra alemana, azotada por una serie de lesiones, puede encarar en su debut mundialista admitió ayer el seleccionador RuudVoeller.

El entrenador, que fue campeón del mundo con la escuadra germana en 1990 luego de vencer a la selección argentina por 1 a 0 con gol de Andreas Brehme, reconoce además que necesitan una victoria el sábado en el debut por el grupo E para disipar las nubes de pesimismo que rondan sobre el porvenir de los tricampeones del mundo.

Alemania llegó al Mundial luego de obtener su plaza en una repesca frente a Ucrania, y lo hace con un equipo de transición con miras al Mundial 2006, en el que serán anfitriones.

Las ausencias obligadas de cuatro titulares (Nowotny, Scholl, Deisler y Worns), así como los problemas físicos no del todo resueltos del armador de juego Michael Ballack y del defensa Marko Rehmer, han agregado incertidumbre en el ambiente.

Acerca del futuro alemán en esta Copa del Mundo 2002, el técnico se mostró prudente. «Creo que podemos alcanzar los octavos de final y a partir de allí cada partido es una final».

Advirtó que «no estamos al abrigo de debilidades como hace poco frente a Gales», ocasión en que los tricampeones cayeron derrotados 1-0.

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