HUBO SILBIDOS PARA EL PRESIDENTE DE FIFA, JOSEPH BLATTER

Mensaje de paz en la inauguración

SEUL, COREA DEL SUR (AFP)

 

Corea del Sur quiso mandar ayer al planeta un mensaje de paz con una ceremonia de inauguración del Mundial de fútbol llena de colorido, bailes y música tradicional del país asiático de 5.000 años de historia. El mensaje de paz que quería mandar Corea del Sur en el pistoletazo de salida del acontecimiento deportivo más seguido del planeta quedó reflejado cuando el presidente del país, Kim Dae-Jung, agarró el brazo del ministro japonés, Junichiro Koizumi, y lo levantó, entre los aplausos del público del flamante Seúl World Cup Stadium. Presenciando aquel gesto, en la tribuna de honor de invitados estaban el príncipe Takamado, primo del emperador de Japón Akihito, y su esposa, la princesa Hisako. Dos pueblos con un pasado de enemistad sempiterna, con unas heridas aún sin cicatrizar tras episodios crueles en la Segunda Guerra Mundial, quisieron mostrar a millones de telespectadores, que la coorganización del evento es un primer paso para el olvido de sus rencillas. Ese fue sólo el prólogo de un espectáculo de un mensaje de paz que deseaban lanzar los organizadores coreanos del Mundial, «desde el único país dividido en este planeta», Cuando Kim Dae-Jung declaró inaugurado el Mundial, se inició el espectáculo cultural llamado «Desde Oriente», dividido en cuatro partes, con títulos tan sugestivamente solidarios como «Bienvenida», «Comunicación», «Compartir y armonizar» y «Paz y repartir». Durante cuarenta minutos aproximadamente, con una ceremonia sobria, aunque llena de colorido, a imagen de los trajes tradicionales coreanos, el césped del terreno que iba a recibir después a los artistas de Francia y Senegal se llenó de intenciones de paz. En la la primera parte del espectáculo, «Bienvenida», bailarines ejecutaron danzas tradicionales coreanas «de petición y felicitaciones».

En la segunda, «Comunicación», la unión de dos tambores grandes (Daego) fue el momento culminante de esta parte del espectáculo y quería significar la comunicación dramática de los hombres en el mundo. En la tercera parte, «Compartir y armonizar«, las «oullim cheon», largas telas simbolizando la armonía bajaron de las manos de los espectadores hacia la cancha, sobre las que estarán dibujadas las banderas y letras alfabéticas de los países del mundo, significando la armonía después de la comunicación. En el último acto, la «repartición», cayeron de los techos de las tribunas objetos parecidos a pelotas de fútbol, llamados «las frutas de la repartición», que estaban envueltas en las banderas de los 32 países participantes. Al inicio de la ceremonia, los presidentes del Comité de Organización, Chung Mong-Joon, y el de la FIFA, Joseph Blatter, dirigieron sus deseos de bienvenida. La alocución del suizo fue abucheada por una parte del público. Blatter dio apertura al Mundial de Corea del Sur – Japón que fue transmitida a casi 200 países que sumaron una audiencia de 500 millones de espectadores.

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