Cerro, Cerro, el grito de guerra que vino de la Fortaleza
Otra vez el grito de Cerro, Cerro se instaló en el vestuario de la América junto a la Colombes. Muchos parciales y allegados desbordaron las instalaciones del camarín para tributar su apoyo a los futbolistas y al cuerpo técnico por el triunfo del equipo. El «culaca» Jorge González en un rincón del recinto fue el centro de los reportajes de los colegas radiales: «estamos muy felices por el rendimiento del equipo, no era fácil levantar las cuatro derrotas consecutivas pero los muchachos se entregaron con todo en procura del resultado, y se fueron premiados con un empate ante un muy buen equipo como es Nacional.
Cambiamos algunos aspectos tácticos en la parte defensiva aunque el tempranero gol de ellos, motivó que volviéramos al original, de mitad de cancha hacia arriba la misma propuesta, pelota a ras del piso y triangulaciones permanentes para abrir brechas. Pienso que el empate en definitiva es un buen resultado para nosotros».
Ese fue el pensamiento resumido de todo Cerro con la alegría por un empate que tuvo sabor a triunfo, sabedores que en el Centenario están invictos con los grandes en este 2000.
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