Diego Alonso, un goleador de raza

BUENOS AIRES, Argentina-

El futbolista uruguayo Diego Alonso, de discreto partido en el debut de la selección uruguaya en las eliminatorias al Mundial, recuperó la alegría gracias a un gol clave que marcó en su retorno a Gimnasia y Esgrima de La Plata, su equipo argentino. «Hacer un gol es lo más hermoso, pero hacérselo a Estudiantes y que sirva para ganar es único», dijo Alonso, cuyo cabezazo permitió a Gimnasia ganar a Estudiantes 2-1, el domingo pasado, en el clásico caliente de la ciudad de La Plata, a 60 kilómetros de Buenos Aires, por el Torneo Clausura del fútbol argentino.

Sin embargo, Alonso, un ídolo para los hinchas de Gimnasia, consideró que «no es justo» que se lo compare ya con otros goleadores uruguayos que lucieron en el fútbol argentino, como Hugo Romeo Guerra, Ruben «Polillita» Da Silva, Antonio Alzamendi y Washington Sebastián Abreu, entre otros, todos ellos a la sombra del gran Enzo Francescoli, el recordado crack de River Plate. «Me falta mucho para cumplir alguno de sus pasos», dijo Alonso, en referencia a Guerra, que se fue hace unas temporadas de Gimnasia, el club que lo contrató en agosto de 1999, a cambio de 1,2 millones de dólares por el cincuenta por ciento de su pase. Alonso, que ganó fama cuando en 1997 marcó 17 goles en 21 partidos y ganó el ascenso a Primera División con Bella Vista de Montevideo, con el cual se consagró luego campeón de la Liguilla 1998 y goleador en el Clausura y Liguilla 99, había iniciado en discreta forma el actual Torneo Clausura de Argentina, con apenas un gol y una expulsión, a lo que sumó la semana pasada un discreto partido en la selección uruguaya en las eliminatorias al Mundial, en la victoria de 1-0 ante Bolivia. «La diferencia del fútbol uruguayo con el argentino» –dijo Alonso a la revista El Gráfico–, «no pasa por los jugadores, porque en calidad estamos igual. Lo que pasa es que hasta el año pasado en mi país se jugaba en canchas impresentables, que no permitían el desarrollo futbolístico».

El arribo de un grupo encabezado por el empresario Francisco «Paco» Casal a la organización del fútbol uruguayo, según Alonso, permitió ahora que comenzaran a subsanarse algunos problemas. «La gente de Gimnasia» –sigue Alonso– «es muy noble y exigente. Si ellos se dan cuenta que vos te matás, por más que no te salgan las cosas te reconocen… En mis goles, tiene mucho que ver la dinámica del equipo, porque los goleadores dependemos de las situaciones que crea el conjunto». Alonso, un punta clásico, de 1,88 m, de buen cabezazo, tiene un tío paterno que lució como futbolista en clubes de Uruguay, México y Chile y un padre que fue basquetbolista de la selección uruguaya, por lo que él mismo dudó en practicar este último deporte, hasta que se volcó al fútbol.

«Cuando termina la temporada» –contó Alonso– «me mantengo igualmente con el básquet y también con el voleibol, que me refuerzan las piernas, me dan timing y potencia en el salto». El uruguayo, casado y próximo a ser padre, señaló finalmente que dos de sus modelos como goleadores son justamente argentinos: Hernán Crespo «por su movilidad» y Gabriel Omar Batistuta, «porque es un asesino dentro del área».

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje