El año de la "Chenguemanía"
Hace un año nadie podía imaginar que el corpulento moreno pedrense iba a estar viviendo un momento como el que goza en este comienzo de año, con «la pólvora seca» anotando en prácticamente todos los partidos, resultando imbancable para cualquier defensa, y por si fuera poco convertido en el máximo ídolo de su hinchada, a costa de trabajo, entrega, goles y personalidad.
Cuesta explicar todavía por qué motivos la parcialidad tricolor ha transformado al «Chengue» en su gran ídolo del momento, aunque seguramente mucho tenga que ver su pasado, tanto aquel lejano cuando trabajaba como peón en el Mercado Modelo, como el más reciente, cuando debió pagar con prisión por cometer un error en su vida privada. Lejos de ser «una mancha» en su carrera, este pasado oscuro del goleador tricolor no hizo otra cosa que permitirle mirar atrás para encarar la vida con otra óptica, y hoy disfrutar a pleno su excepcional momento deportivo.
Para algunos, este moreno de casi dos metros de altura representa un modelo a seguir, la ilusión que puede llegar a trascender aún comenzando desde bien abajo, y que tras mucho trabajar e insistencia, algunas veces se dan los resultados. Fue Conrado Morales, el propio padre de Richard, quien le recordó a su hijo: «Pensar que algunos en la familia te embromaban porque decían que eras bastante tronco, y que ni siquiera en el cuadro del barrio podías jugar».
Basta recordar sus primeros minutos con la blusa tricolor, en los que solamente intentaba sacar ventaja de su corpulencia física, y algunas veces «se enredaba» con el balón en sus pies; de aquel «Chengue» a éste que pivotea, desborda, arrastra marcas y define tanto por arriba como por abajo, existe una enorme diferencia, lograda en base a sacrificio, a esfuerzo, y a una tenacidad puesta a prueba en cada entrenamiento.
«De villano a héroe»
Doce meses atrás, cuando prácticamente era «el malo de la película» y hasta se corría el rumor de que no volvería a jugar en Nacional, recibió la protección del presidente y del técnico del club, Eduardo Ache y Hugo De León, que decidieron otorgarle una nueva oportunidad con la blusa alba.
Richard no la desperdició, y poco a poco fue pasando de villano a héroe, ganándose un lugar indiscutido como titular, y comenzando cada vez a sumar más goles en su cuenta personal, pero además jugando para el equipo, permitiendo el lucimiento de otros compañeros mientras arrastraba marcas. En la segunda mitad de 2001, nuestro personaje se vio algo opacado ante la espectacular faena de Sebastián Abreu, pero aquellos dos tantos marcados con la camiseta celeste ante Australia, «metiéndonos» entre lo más selecto del continente, fueron la gran explosión para la carrera del pedrense.
A partir de ese momento, comenzó a tenerse una confianza ciega, que lo lleva a ganar pelotas que parecían perdidas, y a comenzar este año con un promedio goleador realmente sorprendente. Lamentablemente para los intereses tricolores, seguramente a mitad de año emigre hacia un nuevo destino futbolístico y ya no luzca en su pecho la camiseta roja, azul y blanca, pero en el corazón del hincha, quedarán grabados estos meses en que Nacional vive la «Chenguemanía.» *
La evolución del «Chengue»:
AÃO GOLES
1999 4
2000 11
2001 15
2002 12
Todos los gritos de gol del 2002:
Richard Morales 12
Andrés Scotti 3
Gustavo Varela 3
Alejandro Lembo 3
Walter Guglielmone 3
Martín Del Campo 2
Pierre Webo 2
Julio Rodríguez 2
Ruben Sosa 1
Saúl Martínez 1
Marco Vanzini 1
Oscar Morales 1
Gustavo Méndez 1
Horacio Peralta 1
Fabián Coelho 1
Richard Pellejero 1
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