El libro del Picaflor
—Picaflor, ¿con qué historia se viene hoy?
–Historias hay muchas pero la que se robó el día fue el anuncio del contador Damiani que pidió licencia por 30 días a la presidencia de Peñarol y se llamó a silencio por el mismo plazo.
—¿Qué pasó?
—Usted sabe que El Picaflor no le saca la nalga a la jeringa, le pone el pecho a las balas, va para adelante pero hizo un acuerdo con una persona y sólo va a narrar lo que le autorizaron. Nada más.
–Algo grave pasó para que Damiani deje el cargo en Peñarol por un mes.
–¡Por supuesto!… Es más, no se ausenta un día más de los 30, porque de acuerdo al Estatuto de Peñarol, el presidente no puede ausentarse por más de 30 días. Si lo hace, debe convocarse a su suplente, que en este caso es su hijo Juan Pedro.
—Bueno, vaya al grano y déjese de dar vuelta como el perro antes de echarse.
–La pelota se complicó luego de una renión que hubo en la sede de Peñarol, donde participaron la mayoría de los consejeros con los empresarios Paco Casal y Nelson Gutiérrez.
La temperatura subió en forma súbita cuando Damiani reclamó a Casal una determinada suma de dinero, afirmando que se le debe de pases anteriores. El empresario le contestó que el que le está debiendo dinero es Peñarol a él.
—¿Cómo?
–Como acaba de escucharlo. Hace mucho tiempo que Damiani venía diciendo en la audición partidaria, en CX 10, que Casal le estaba debiendo plata a Peñarol. En la reunión del martes al mediodía, Casal le reclamó a Damiani una deuda que, según él, el club mantiene desde hace tiempo con el empresario.
—¿Cuál fue la solución?
–Damiani le reclamó a Casal que le llevara los documentos, donde estaban reconocidas las deudas que él se las pagaba «cash».
El presidente de Peñarol dijo que mientras él sea presidente no le quiere deber un peso a nadie porque su política de conducción se basa en tener la casa en orden, con presupuesto equilibrado. Los testigos del diálogo le comentaron al plumífero que fue muy álgido.
El presidente no se quedó hasta el final de la reunión, se retiró antes, porque tenía otro compromiso y ayer en la audición detonó la bomba.
—Una bomba atómica, ¿no?
–Pesadísima. La despedida de Damiani de la audición partidaria fue: «Yo les pido a los hinchas y socios que recen por Peñarol». A partir de ese ruego se llamó a silencio y todos los periodistas que se comunicaron con Damiani para pedirle una explicación, no tuvieron suerte.
Uno de los comentarios que hizo el presidente de Peñarol fue que hubo dirigentes que van poco y nada a la sede que, casualmente, el martes concurrieron a la reunión.
–¿Qué quiso decir el contador?
–A veces un silencio bien hecho vale más que mil palabras. El Picaflor intuye hacia dónde apuntó Damiani, pero como no tiene pruebas, prefiere dejar librado a cada lector para quién fue el misil del hombre del habano. *
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