Garcín y Pierri movieron los hilos
Biguá
J. Rovira: Entreverado. No estuvo claro en la conducción, le faltó serenidad y no le permitieron sacar el tiro de tres con comodidad. Opaca tarea.
M. Suárez: Cuando se aplica en la marca, sale con otra potencia a la ofensiva. Distribuyó juego y fue valioso en defensa.
E. Otatti: No gravitó, le dieron espacio pero no miró el aro.
B. Washington: Hace la diferencia. Se banca lo que viene y en el juego mano a mano debajo del cesto rival es casi incontenible. Lució haciendo dobles forzados y volcadas para el aplauso. Otra vez uno de los guías de Biguá como en casi la mayoría de los partidos en el plano local.
L. Pierri: Mantiene su sello de calidad, lee el juego y gravita en la zona justa. Su ingreso en el último cuarto, luego de un largo descanso, lo llevó a desequilibrar el partido en favor del equipo de Paco.
F. Garcín: Impuso respeto. Jugó con su estilo, tiró con convicción y fue figura en ambos lados del rectángulo. Habilitó con calidad y puso su cuota de gol en momentos clave.
G. Niquichenco: Se bancó a Roberson y Jovanovich. Inamovible en defensa, por momentos hasta le dieron ataques de base y logró convertir con atributos técnicos suficientes picando la pelota. Algo no muy normal en jugadores grandes, al menos en nuestro medio.
S. Lacasa: Esta vez su tarea estuvo más en la marca. Se fue sobre Pedemonte, cambiando defensa, rotando en ataque, pasando por detrás de la defensa rival distrayendo rivales. Hizo un juego inteligente sin pelota.
En Gimnasia y Esgrima lo más interesante estuvo por el lado de Pedemonte, pero en el último cuarto se le acabaron las luces por virtudes de la marca rival. *
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