Natalia cantó, bailó y cautivó
Muchos, pero muchos de los presentes en el Centenario llegaron para ver la presencia de la selección que dirige Víctor Púa en el Centenario, pero a la vez -aunque algunos no quisieron reconocerlo- mostraban una gran expectativa por presenciar el anunciado show de la actriz y cantante Natalia Oreiro, nombrada hace algunos días «madrina oficial» del equipo celeste.
La bellísima artista compatriota llegó al Centenario veinte minutos antes de las siete de la tarde, aunque su irrupción en escena tuvo lugar recién poco después de las veinte horas. Vestida con un largo y escotado vestido blanco, debajo del cual lució un pantalón del mismo color, Natalia comentó con el Estadio en penumbras que «estuve imaginando varias veces que decir en este momento, y la verdad es que no se me ocurría nada; simplemente quiero decirles que estoy orgullosa de ser la madrina de la selección, y que vamos a tener mucha suerte.»
Inmediatamente, continuó con su despliegue escénico, cantando, bailando y actuando sus más conocidos temas, entre los cuales se escucharon «Río de la Plata» y «Cambio dolor», algunos de ellos acompañados por el sonido de las lonjas de Yambo Kenia, que presentó en el escenario a las también espléndidas Florencia Gularte y Celia Guadalupe, encabezando el cuerpo de baile del conjunto de Carlos Larraura.
A falta de media hora para comenzar el partido, la protagonista de «Muñeca Brava» recibió en el escenario a Jaime Roos, para interpretar a dúo una curiosa versión (por la voz femenina) del tema «Vamo´ arriba la celeste», que cerró el espectáculo de la madrina celeste, aunque la gran protagonista de la noche siguió derrochando su tradicional simpatía cuando bajó del escenario, bailando al compás de los tambores e incluso animándose a llevar el estandarte de Yambo Kenia mientras recorría la Tribuna Olímpica, la Colombes y parte de la América.
De todos modos, Natalia volvió a irrumpir en el campo, vestida de la misma manera que los futbolistas cuando Uruguay salió al terreno de juego, terminando por completo de «comprarse» al público presente. *
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