LOS JUGADORES A LA GENTE: "GRACIAS POR TODO"

El homenaje fue para el público

El partido de anoche tuvo una doble y hasta casi contradictoria finalidad para todo el ambiente futbolístico, ya que de alguna manera se mezclaron una celebración por la clasificación obtenida para disputar el Mundial, y a la vez una despedida de la selección celeste, ya que ante los coreanos tuvo lugar el último encuentro que tendrá frente a su público el equipo uruguayo antes de su participación en la justa de Japón y Corea. *

Por ese motivo, muchos pensaron que el cotejo serviría como homenaje de la afición a los futbolistas, pero finalmente el reconocimiento se realizó de manera inversa, desde los propios deportistas hacia la multitud, que una vez más pobló las tribunas del Estadio Centenario, como lo había hecho a lo largo de toda la Eliminatoria, durante la cual transformó a Uruguay en la selección más recaudadora a lo largo de la Eliminatoria. *

Como forma de testimoniar ese agradecimiento a la afición deportiva uruguaya, una de las grandes protagonistas de la obtención del pasaje al Mundial, el conjunto celeste salió al campo de juego con un enorme cartel en el que rezaba la frase: «Gracias por el apoyo». Desde las cuatro tribunas los aplausos se hicieron sentir marcando la comunión que existe entre los hinchas y la camiseta color cielo. *

Desde varias horas antes de iniciarse el espectáculo previo el Parque Batlle comenzó a teñirse con los colores de nuestra enseña patria, que aparecieron en una enorme cantidad de remeras, banderas, gorros, y por supuesto en los puestos donde se vendían camisetas; el detalle curioso, lo marcó que solamente cuatro números impresos en las mismas podían observarse al hacer una recorrida por el viejo «Parque de los Aliados». Varios fotógrafos coreanos se acercaron hasta el cruce de Avenida Italia y Ricaldoni, para obtener sus tomas gráficas de los diversos artículos que se vendían. *

Las casacas entre las cuales pudieron optar aquellos que adquirieron el uniforme oficial de la selección tuvieron los números cinco, nueve, dieciocho y veinte, que fueron los que utilizaron sobre el final de la Eliminatoria Pablo García, Darío Silva, Richard Morales y Alvaro Recoba, respectivamente. Sin lugar a dudas, la actuación cumplida por «El Canario» García durante todo el evento clasificatorio, y los dos goles del «Chengue» ante Australia, llevaron a los fabricantes a elevar la oferta de remeras que ambos utilizaron. *

Una masiva concurrencia de medios de prensa extranjeros se dio cita en nuestro máximo escenario para seguir las incidencias del cotejo; algunos llegaron a Montevideo hace ya algunas jornadas, e incluso siguieron de cerca los entrenamientos de la selección charrúa, y otros viajaron especialmente para cubrir el partido. Además de colegas argentinos, españoles y franceses -entre otros- la mayor delegación obviamente fue de los medios orientales; incluso, el cotejo fue emitido en directo por la televisión coreana, a pesar de las doce horas de diferencia que existen entre ambos países. *

El último partido que nuestro representativo había jugado ante los anfitriones mundialistas terminó con victoria uno a cero para los nuestros, con aquel recordado gol de Daniel Fonseca en el Mundial de Italia ´90. Corea jugó hasta el momento cinco mundiales, y desde el año 1986 participa consecutivamente en los certámenes ecuménicos; hasta ahora, en los mismos, suma catorce partidos jugados, todavía no conoce la victoria, empató cuatro cotejos y perdió los diez restantes. En su historia mundialista, registra once goles a favor y treinta y tres en contra. *

Varios ciudadanos del país oriental llegaron al Estadio anoche para ver en acción a su selección, algunos residentes en nuestro país, y otros procedentes de distintos puntos de América del Sur. La delegación más numerosa llegó desde Paraguay, y se instaló junto al resto de sus compatriotas en la Tribuna América contra la Amsterdam, portando una importante cantidad de banderas de su país. *

Cuando Jaime Roos subió al escenario para cantar a dúo con Natalia el tema «Vamo arriba la celeste», todo el público acompañó cantando, con palmas y agitando sus banderas; la presencia de nuestra «madrina» sirvió para que volviera a sonar (ya había sido escuchado en el partido ante Australia) una canción que en algún momento estuvo «proscripta». Los propios jugadores celestes, durante la Eliminatoria para el Mundial de Francia la habían declarado «mufa» porque les traía mala suerte, a pesar de la forma en que había «pegado» en el público. *

Lamentablemente, a uno de ellos se le ocurrió también llevar lo que deben considerar un instrumento musical para alentar a su equipo, pero que por estas latitudes se conoce como un simple martillo que golpeaba una especie de sartén.

Cada vez que atacaban, comenzaba el concierto, que más de uno «confundió» con los recordados caceroleos. *

Una vez más, cuando el equipo de Púa salió al campo, apareció en la Olímpica la clásica bandera gigante que presenta el dibujo de un indio; esta vez, además del gran letrero que recuerda la conquista de Maracaná en 1950, pudo leerse la consigna: «¿Ahora? Quinquenio», haciendo referencia a la búsqueda del quinto título mundial para nuestro país, que ya conoce los lauros olímpicos de Amsterdam y Colombes y los mundiales de 1930 y el mencionado 1950.*

El equipo coreano también sufrió ausencias importantes en su plantilla (vale recordar que en los nuestros no estuvieron Recoba, Darío Silva, Magallanes y el capitán Montero), ya que cinco o seis de sus jugadores que juegan en Europa no asistieron a este viaje a Sudámerica. Tres de esos jugadores, que son de los que tienen mayor roce internacional en su equipo, suman en sus presencias en la selección nada menos que 92 goles, lo que da una idea del poderío al que puede llegar el equipo de Guus Hiddink con todos sus hombres. De los que estuvieron ayer en el campo, el más experiente era el número dos, Song – Yong Choi, con 54 presencias internacionales. *

Hablando del entrenador coreano, vale recordar que el holandés fue el técnico de aquel equipo del PSV Eindhoven que perdió la final Intercontinental en 1988 ante Nacional en Tokio, además de haber dirigido luego a la selección naranja en la Copa del Mundo jugada en Francia, y al Real Madrid, entre otros clubes. *

Apenas entró Uruguay al campo de juego, el aliento de la hinchada no se hizo esperar, entonando primero el grito de guerra «Uruguay, Uruguay» y luego el clásico «Soy celeste, soy celeste». Hasta ese momento, las mayores ovaciones de la noche habían tenido lugar cuando por los altoparlantes se anunció en la oncena compatriota a Richard Morales y a Sebastián Abreu; luego, el mayor momento de festejo popular fue precisamente en los goles del minuano.*

El encuentro de la víspera su disputó con el balón «Fever Nova», que es el que se utilizará en el campeonato mundial, que fue traído por los coorganizadores del evento, y permitió a los muchachos de Púa comenzar a familiarizarse con las características del mismo. *

Natalia Oreiro irrumpió en el terreno de juego encabezando la fila de jugadores celestes que portaban el cartel ya mencionado, luciendo un gorro con los colores del equipo, la camiseta número nueve anudada un poco más arriba de la cintura, short y medias negras, en una actitud que a muchos hizo recordar su personaje de «La Cholito», que interpretó en su primer papel estelar en una telenovela.

Un colega asiático -confundido y con cierto tono pícaresco- en perfecto español, preguntó a uno de los periodistas de LA REPUBLICA: «¿De qué juega la morocha?». *

Al final del encuentro, luego de que los futbolistas intercambiaran camisetas, Alejandro Lembo recibiÃ
³ de manos de cuatro promotoras la Copa «Médica Uruguaya» que se disputó en la oportunidad.

Curiosamente, fue el segundo trofeo que levanta Alejandro en un par de meses vistiendo camiseta roja (en diciembre fue la de alternativa de Nacional y anoche la de Corea). *

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