GENTE DE TODAS PARTES DEL PAIS HIZO QUE QUEDARA CHICO...

Un estadio en el paraíso

Pequeño pero coqueto; simple pero espectacular. Difícil es intentar explicar en pocas líneas las sensaciones que provocó llegar en la tarde sabatina al remozado escenario deportivo de la capital coloniense; más que por el Estadio en sí mismo, por la belleza que lo rodea, gracias a esa fantástica escenografía del oeste de nuestro país, que sin ser tan «cotizada» como las costas esteñas, es realmente maravillosa.

El estadio donde se jugó el compromiso de la víspera está ubicado entre la Rambla y el agua, a muy pocos metros de la costa, y justamente en la zona más baja de la ciudad, lo que permite que desde las tribunas del mismo pueda observarse una buena parte de la ciudad. Desde su tribuna principal, además, puede perfectamente contemplarse el mar, una buena parte del puerto de Colonia, y ya en el ocaso del día, atardeceres espectaculares.

Realmente, vale la pena conocer para quienes aún no lo han hecho este lugar, que perfectamente permite asegurar que ayer el fútbol uruguayo jugó en el paraíso.

El viejo Campus Municipal se ubica además a apenas dos cuadras de la Avenida General Flores, principal arteria de la ciudad, que prácticamente «muere» en la Colonia del Sacramento, con todas las reliquias históricas que esa zona alberga. Esa avenida, precisamente, recibió para almorzar a la mayoría de los parciales llegados desde Montevideo y desde otros puntos del país, muchos de los cuales miraban incrédulos cómo todos los precios de los artículos se ofrecían en pesos uruguayos y en dólares, y que además, en algunos locales podía leerse en letras muy grandes: «Se aceptan pesos argentinos».

Tal como estaba previsto, desde diversos rincones del departamento llegaron aficionados para presenciar el estreno del Plaza en el fútbol de Primera División como local; Valdense, Nueva Palmira, Juan Lacaze, Ecilda Paullier y Carmelo, entre otras, fueron algunas de las ciudades que estuvieron representadas en la ocasión. Pero además se hizo presente gente de Maldonado, de Salto, de Montevideo por supuesto, y varias decenas de hinchas llegadas desde Buenos Aires, que aprovecharon la cercanía con la capital argentina para ver al equipo de sus amores. Más de uno, con marcado acento porteño, dejó escapar un: «Es que tenemos solamente que cruzar el charco; nos queda a cincuenta minutos, viste?».

La nota más jocosa de la jornada la ofrecieron los vendedores de refrescos en las dos tribunas principales: vestidos impecablemente de pantalón negro, camisa blanca e infaltable «moñita» también color negro, cuatro o cinco «mozos» por tribuna recogían en los mostradores donde se vendían refrescos y cerveza sus bandejas, las cargaban de vasos llenos y salían a ofrecer su «mercadería» por toda la tribuna.

Al recoger las bandejas, cada uno debía firmar una planilla donde se consignaba el número de vasos que llevaba en cada viaje, por si acaso.

Más de un aficionado, cambió el clásico grito «Â¡cocacolero!» por un «Â¡mozo!». Muy fuerte.

Antes de comenzar el cotejo las directivas de ambas instituciones intercambiaron obsequios con motivo de la primera visita tricolor a los albiverdes; también el presidente de la AUF, Eugenio Figueredo, brindó una alocución en la que celebró la presencia de una nueva plaza para el fútbol uruguayo, a la vez que deseó exitos para el equipo coloniense.

Un gran operativo fue montado por la Jefatura de Policía local para evitar cualquier tipo de incidentes; hubo zona de exclusión, revisación al ingresar a las tribunas, prohibición de ingresos con una serie de objetos, todo orientado a que la fiesta fuera completa.

Y felizmente para todos, finalmente lo fue, ya que ningún tipo de problemas se registró en ningún sector de la ciudad, gracias al comportamiento de ambas hinchadas, y al mencionado operativo policial, que –como tantas veces hemos solicitado– fue orientado a prevenir que no pasara nada, y obtenido ello, no existe necesidad de represión. *

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