Con la garra de siempre ¿alcanza?

Por JOSE EUSEBIO URRUZMENDI

Sí, se puede. Un equipo como el uruguayo, que tolera una infinidad de desaciertos dentro y fuera de la cancha, que contagia e invita a ilusión por espacio de 15´, merece un crédito que deberá amortizar con otro tipo de realizaciones.

Por ejemplo, determinar una estrategia para luego poder aplicar una forma táctica adecuada a las características de los jugadores y no confundir más con figuras geométricas inaplicables, donde la dependencia de los aportes individuales es absoluta, cuando debería ser un complemento.

La línea de cuatro de Uruguay carece de velocidad en su conjunto, con un solo volante de contención, transforma en frágiles los límites defensivos desnudando deficiencias.

En tan neurálgica zona donde no se puede marcar posicionalmente, la velocidad debe de ser el argumento fundamental para contrarrestar, no ya a Bolivia, sino a rivales que en un futuro debemos enfrentar en estas maratónicas eliminatorias.

En el mediocampo de Uruguay se observa el mayor desconcierto donde al jugar de contrataque –a lo que somos tan adeptos– sacrificaron a los diestros que históricamente, imponían su habilidad y destrezas.

Estos eran esencialmente la base de un juego desplegado, por ese entorno tan particular de jugar al fútbol que tenemos los orientales.

El «cortita y al pie» del Vasco Cea, el «tuya Héctor» fueron transformados en estos tediosos pelotazos de los predicadores de moda, con el eslogan de ganar como se pueda y de cualquier manera, buscando resultados inmediatos pero que en los campeonatos de largo aliento nos dejan por el camino.

Quedamos siempre en la zona de gestación, donde se deciden los resultados para que jueguen los más aptos. La experiencia nos indica que aún convirtiendo un gol en el comienzo del partido, sin el mediocampo adecuado, seguiremos sufriendo, con las consecuencias conocidas de quedar al margen de cuanto torneo mundial se dispute. Observando a los rivales, lo de Argentina para Uruguay fue preocupante. T.V mediante reconocemos que enfrentarlos será una tarea ardua de atención, de mucha concentración y de un despligue totalmente diferente a lo que hacemos habitualmente.

Un concierto de fútbol bien jugado por parte de Ortega y Cía., los que pregonaban una postura diferente de los chilenos a quienes se les cayó la estantería. Seguimos pensando que a todas estas selecciones del Pacífico les falta el medio punto de calidad para ganarles, tanto a brasileños y argentinos. La única selección que les puede «medir el aceite» es la celeste y evitar la hegemonía que últimamente prevalece en esta parte del continente. Un debut que nos favorece en cuanto al resultado. Es muy bueno haber ganado pero sin embargo nos llena de dudas cuando el técnico de Uruguay, manifiesta su propensión de no variar la forma de juego. Passarella deberá hallar lo que ninguno de sus antecesores logró encontrar. Es difícil, dificilísimo, pero como siempre, como antes y como ahora, los uruguayos estamos acostumbrados a sufrir y esta vez tampoco va a ser la excepción.

 

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