Rampla Juniors, sin dinero, se tambalea

El sentimiento que debe haber pasado por los socios que acudieron ayer a la añeja sede ramplense debe haber sido una mezcla de angustia, desazón y bronca, porque prácticamente le dice adiós al fútbol profesional al anunciar que no tiene dinero y, lo que es peor, no existe forma de poder reunir el dinero, saldar la deuda y quedar habilitado para jugar.

Obviamente que esto no es un problema que haya surgido ahora sino que se arrastra de varios años y que lamentablemente, para los intereses de una populosa barriada y de uno de los clubes más importantes del fútbol uruguayo, «reventó» en estos momentos, impidiendo que «los picapiedras» continúen en el profesionalismo aunque podrán participar de ahora en adelante en divisiones juveniles. Dos de los socios querían que el club cortara su vínculo profesional a partir de hoy pero otros 42 decidieron darle un voto de confianza a la directiva y que estos procuren reunir el dinero para poder jugar. La deuda que la institución tiene con los jugadores asciende a 115.000 dólares, que en relación al monto y comparado con otras instituciones no es demasiado, pero muchísimo para un club que no tiene recursos, que vio fracasar los dos últimos intentos con inversores extranjeros y que no tiene salida posible.

Sabido es que el plazo para conseguir el dinero es el 15 de febrero pero anoche, los socios – que hasta llegaron a criticar al presidente Corbo que intempestivamente abandonó la sala regresando más tarde- vieron cómo se les esfumaba la posibilidad de seguir siendo profesionales.

En definitiva parecería que –salvo casi un milagro– a un grande del fútbol uruguayo se le viene la noche, la más triste de su rica historia futbolera. *

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