Bolivia, bien estructurado, nos complico al extremo

Se dio un paso adelante, pero el padecimiento será largo

LA IMPORTANCIA DEL TRIUNFO

Era vital llevarse los tres puntos en el lance inicial y eso se logró. Por encima de todo, esa es una realidad incontrastable. Para una selección que llegó al evento con una preparación absolutamente deficitaria, circunstancia agravada por el problema de la demora en llegar de los futbolistas que militan en clubes europeos, y que por consiguiente no podía tener un funcionamiento medianamente aceptable, la victoria era imprescindible para renovar el ánimo y afrontar las luchas venideras, que serán aún más complicadas que la del miércoles, con mayores posibilidades. Primer y gran objetivo, cumplido. Acá, en el Centenario, es necesario ganar para tener chance de llegar a la Copa del Mundo.

Los medios que se exhibieron para llegar a esa meta fueron modestos. Sólo 15 minutos iniciales de juego colectivo prolijo, con entregas ajustadas, movilidad y presión sobre la salida del adversario. Seguramente lo que duraron en la mente de los muchachos las directivas impuestas por el técnico en las charlas previas, que por otra parte fue en lo que más pudo insistir, porque en la cancha apenas si se realizó una práctica completa.

BOLIVIA BIEN ESTRUCTURADO

Después llegó el desorden, el estiramiento del equipo con la consiguiente gran distancia que se generó entre sus líneas, lo que derivó en el aprovechamiento de ese detalle por parte de un conjunto bien estructurado y con hombres que se conocen mucho porque hace tiempo defienden a su selección, como Peña, Oscar y Erwin Sánchez, Sandy, Iván Castillo, Cristaldo y Moreno. Además, los bolivianos, como ecuatorianos, peruanos y otras selecciones, tienen un padrón de juego definido, que se basa en toque preciso y triangulaciones en todos los sectores de la cancha. Como a los nombrados, a Bolivia le falta profundidad, aunque aún así se las arregló para crear serios problemas a la defensa compatriota, sobre todo en la parte final del partido.

¿Por qué se ganó entonces? Por el valor de algunas individualidades, como Pablo García y Darío Rodríguez, a nuestro juicio los mejores en filas celestes, por la inspiración del «canario» en la jugada de su gol, por el correcto trabajo de Montero en el fondo, por el aporte de todos en el esfuerzo, en la lucha, aunque los demás atributos que tiene el fútbol no fueran patrimonio de los celestes en esta oportunidad.

Se ganó por un gol, defendido con dificultades hasta el final ante un rival que, a rigor de lógica, estuvo muy cerca de llevarse un punto, lo que hubiera complicado seriamente nuestras posibilidades futuras. Felizmente, eso no sucedió.

Estamos a menos de un mes del segundo compromiso, que será el próximo 25 en Asunción frente a Paraguay.

El equipo de Markarián y Chilavert será muy difícil enemigo para Uruguay en el Defensores del Chaco, como todos por otra parte, porque hay que convencerse –todos deben hacerlo– que vamos a tener enormes problemas en el camino, que nuestra selección es modesta, más aún por las condiciones desventajosas en que se mueve al tener a la mayoría de sus elementos en el exterior.

Enfrentaremos en la próxima instancia a un adversario que llegará herido por su derrota en Lima frente a Perú.

El encuentro será distinto y por lo tanto la táctica a emplear también deberá ser diferente.

Cautela, no dar espacios, contragolpe veloz, esas serán las consignas. Pero todavía falta mucho y mientras, Passarella estudiará el tema, analizará videos y sacará conclusiones, al tiempo que establecerá contactos con los clubes que son dueños de las fichas de los jugadores, los periodistas nos abocaremos a la actividad local, que se reinicia esta noche. Por ahora, ganamos, aunque la preocupación siga vigente y de repente, ahora que se le vieron las patas a la sota, haya aumentado considerablemente.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje