Hablemos de reglas

De los "maxi dirigentes"

por Mario Hopenhaym

Mencionamos atrás a los señores dirigentes, y de exprofeso no incluímos a los del Maxi Básquet, pues creemos que luego de 1999, merecen un capítulo aparte.

Decimos 1999, pues ese año se produjo el «milagro uruguayo».

Porque no se puede hablar de otra cosa que milagro, cuando en un país que tiene un corazón enorme, pero un poco más de 3.200.000 habitantes, el núcleo de soñadores, encabezados por ese dínamo viviente que es el señor Nelson Silva, organizan un Campeonato Mundial de 11 categorías masculinas y varias femeninas.

Imaginen ustedes lo que se requiere para que aquí participen 1.200 personas venidas de todos los confines del mundo, y compitan durante 10 días jugando al mejor de los deportes: el básquetbol.

Era maravilloso oír tantos idiomas que uno desconoce, y estar todos unidos por la misma causa y utilizando para comunicarse, el idioma inglés.

Ver mujeres y hombres en una hermosa convivencia, pero jugándose a «muerte» en los partidos.

Y además, por si organizar el evento fuera poco, nuestros jugadores obtuvieron en masculino 4 medallas de oro y una de plata.

Récord absoluto.

Las mujeres participaron por primera vez y empataron el primer puesto.

Es una pena que por un descuido en un partido, quedaron terceras por gol average.

Y también hubo quienes protestaron y un par de expulsiones en la cancha, pues los jugadores se entrenaron mucho, cada uno en su país, y pusieron el fervor que vemos en nuestras competencias cuando se juegan los clubes el ascenso y descenso.

Merece una mención especial que sólo concurrió un juez extranjero, el argentino Yolando «Coco» Giorgio, gran amigo mío de quien tengo una anécdota: Arbitrando juntos en Rio de Janeiro, llegó al hotel y preguntó en qué cuarto me alojo. Me dijeron que estaba junto a una dama.

Mis ojos se abrieron ilusionados, hasta que la respuesta fue: «con la señorita Yolanda Giorgio».

Todos los partidos, con la sola inclusión del argentino, fueron arbitrados por los jueces uruguayos, con una concurrencia excepcional, pues no se suspendió un solo partido por falta de jueces, culminando todo con absoluta normalidad. Como conclusión, en este báquetbol que se juega de los 35 años hasta los 70 o más años, también tenemos el orgullo y la fortuna de decir que el nombre de Uruguay fue dicho con cariño y satisfacción en el mundo, gracias a estos «maxi dirigentes».

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