El libro del Picaflor
—Picaflor, hace días que le estoy por preguntar qué pasó con los cambios en la Mesa Ejecutiva de Primera División.
–Su pregunta es muy oportuna. Antes de las fiestas navideñas, El Picaflor estuvo investigando el tema porque considera que va a tener consecuencias, directas o indirectas.
—¿Y?
–La cuestión va a complicarse. Después que Peñarol faltó a la sesión del Consejo de la Liga Profesional de Primera División, el Troquílido habló con mucha gente vinculada al tema. El principal involucrado es don Hugo Jaurena, por quien Juan Pedro Damiani pidió su cabeza. El hombre de Orientur fue bien claro con el plumífero. El se va si el presidente de la AUF, que fue quien los designó, le pide el cargo, que, por otra parte, puso a su disposición cuando surgió el inconveniente de los tres puntos de Juventud de Las Piedras… Peñarol también está jugando su partido sicológico. Envió una nota a Figueredo recordándole que hasta tanto no saque a Hugo Jaurena de la Mesa Ejecutiva, no asistirá a los Consejos de la Liga.
–Parafraseando el programa de Petinatti, la Mesa está servida pero Peñarol no comparte la misma mientras Jaurena siga en el cargo.
–No se sienta en la Mesa mientras esté Jaurena. El delegado José Carlos Domínguez le ratificó la decisión al Troquílido. Es una decisión institucional que no tiene marcha atrás. La calentura de Peñarol con Jaurena aumentó cuando el doctor Navascués metió la nariz en el tema de los puntos de Juventud de Las Piedras, que a la postre no le fueron imputados en la tabla del Clausura a Peñarol. Los manyas entendían que la inhabilitación del futbolista Romero significaba la pérdida de los puntos al equipo canario y en forma automática debían imputarse a Peñarol, pero el Tribunal dijo lo contrario. Además, le critican a Jaurena no haber asumido competencia en primera instancia, como quería el contador Gervasio Gedanke. Lo concreto es que mientras Jaurena trabaja pensando en 2002, Peñarol no asiste a las sesiones del Consejo y no concurrirá hasta que el presidente de la Mesa Ejecutiva abandone el cargo. Con ese escenario, Figueredo tiene que decidirse porque también tiene la presión del vicepresidente del Consejo Ejecutivo, quien le adelantó que si Jaurena se queda, él se va…
—Pavada de compromiso para el presidente de la Asociación. ¿Y usted por quién cree que el presidente va a optar?
—¡Elemental Watson!
—¿ Por Jaurena?
–No diga pavadas. Figueredo, va a encontrarle una salida al conflicto, privilegiando el pedido del vicepresidente Damiani. El sabe que si Juan Pedro lo abandona, su cabeza no vale un «sope». Entonces, no es muy difícil darse cuenta por quién va a optar llegado el momento. Lo lamentable es que Jaurena que ha trabajado bien, con responsabilidad, imparcialidad, objetividad, tenga que abandonar la presidencia de la Mesa Ejecutiva porque aplicó el Reglamento General en forma estricta. Quizás, si hubiera satisfecho las aspiraciones de Peñarol, estaba más firme que un poste de piedra, pero todo indica que tiene los días contados y dejará el cargo en pocos días más, cuando Figueredo se reintegre al cargo tras unas breves vacaciones…
—Otra vez los intereses clubistas sacrifican a un dirigente en la Asociación.
–La historia vuelve a repetirse. Hasta que la AUF sea gobernada por gente dispuesta a jugarse los pantalones –como ocurre con Matías Vázquez en el Colegio de Arbitros que es incólume a las presiones–, la situación seguirá reiterándose en forma permanente…
No descarte que cuando regrese Figueredo, el 4 de enero, ya venga con el nuevo presidente de la Mesa Ejecutiva como regalo de Reyes *
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