El libro del Picaflor
–Picaflor, hace días que tengo una pregunta para hacerle y la vorágine de los hechos me la borra de la cabeza.
–¿Qué le pasa?
–¿Usted sabía que ese golero que quiere comprar Peñarol ahora ya estuvo en el Club y no lo quisieron?
–¡Chocolote por la noticia!… ¿Por dónde viene su pregunta?
–Porque lo dejaron ir por unos pesos y ahora lo van a tener que traer por unos cuantos miles de dólares.
–Mire, usted parece hermano del destino. En las últimas horas, El Picaflor recibió un fax que relata parte de esa historia y desnuda negligencia de algunos dirigentes de Progreso que, por un error, dejaron libre al promisorio golero Jorge Bava y ahora los gauchos del Pantanoso hubieran solucionado parte de sus problemas financieros con la transferencia.
–Cuente, cuente.
–La carta (fax) se la envió al plumífero un miembro del plantel de Progreso que está muy caliente porque van a pasar las fiestas tradicionales con sus familias sin un mango. La carta dice así: «El arquero Jorge Bava, que militó en Juventud de Las Piedras en la temporada 2001, era jugador del Club Atlético Progreso. En la temporada 2000 fue a préstamo a las divisionales juveniles del Club Atlético Peñarol, con una opción de compra de U$S 150.000, de los cuales U$S 90.000 serían para el Club Progreso y U$S 60.000 para el contratista y representante del jugador, señor Humberto Schiavonne».
–¿Schiavonne es el ex boxeador que ahora está organizando espectáculos boxísticos?
–El mismo. Pero no interrumpa que El Picaflor quiere contarle textualmente lo que dice la carta: «A principios del año 2001, el jugador deja Peñarol y pasa a Juventud de Las Piedras, y a su vez el secretario general del Club A. Progreso, Sr. Germán Grajales, deja ‘por error’ libre al jugador, por lo tanto el club pierde todo derecho sobre la transferencia del jugador. Pero a su vez existían estrechos vínculos del señor Humberto Schiavonne con el anterior secretario general, señor José Pedro Novas, y el actual secretario Germán Grajales. ¿A dónde fueron a parar los U$S 90.000 que le correspondían al Club Altético Progreso por el pase del jugador?, se pregunta el futbolista, indignado.
–Pero si el jugador quedó libre no le corresponde nada a Progreso.
–Continúa diciendo la carta: «Mientras tanto, los jugadores hace seis meses que no cobramos, en la sede del club cortaron el teléfono y en el Paladino no hay ni agua, ni luz, ni gas para bañarse con agua caliente. El primer día que se empezó de nuevo a entrenar no se apareció ningún dirigente, y no va haber dinero para las fiestas. Los dirigentes son incapaces, tienen deudas por más de U$S 200.000; menos mal que subimos, sino…», concluye la carta. ¿Qué me dice?
–Impresionante. ¡Pensar que hay quienes dicen que a los jugadores Paco Casal les cambió la vida!
–Al Troquílido hace tiempo que no le venden más espejitos de colores. Si usted quiere tener la posta, haga una encuesta entre los futbolistas de los clubes de la «B» y varios de los denominados chicos de la «A» y ahí va a tener una versión ajustada a la realidad. Hay muchos alcahuetes que afirman eso porque ellos están con la panza llena, mientras la mayoría de los artistas, que son los verdaderos protagonistas del espectáculo, andan mendigando a sus familias para poder arrimarle algo a la olla.
Este es el profesionalismo que ellos querían imponer para sacar el fútbol uruguayo adelante.
–Andaaá.
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