El tenis puso punto final a su temporada 2001 donde hubo grandes sorpresas
PARIS, (AFP)
La temporada 2001 de tenis mostró las luces y sombras de un deporte en el que sus estrellas sienten cada vez más la presión de un extenso calendario, la necesidad de mantener la mejor forma física y dosificar sus fuerzas para arribar a buen puerto, es decir, a estar entre los «top ten». Cinco torneos de Gran Slam, nueve «masters series» e incontables pruebas satélites, que cada vez reparten más puntos y dinero, hacen un calendario muy apretado y prácticamente imposible de completar.
Kuerten no concretó un buen final de año
La temporada ATP empezó con un venerable Andre Agassi reeditando su título del año anterior en el Abierto de Australia. Meses después, en el Abierto de Francia de Roland Garros, el brasileño Gustavo «Guga» Kuerten impuso su ritmo de samba y, salvo algún pequeño susto, una vez más hubo carnaval en pleno junio por los Campos Elíseos.
Pero, tras dibujar sus corazones sobre el polvo de ladrillo del «court» principal del complejo de Boulogne, la gran raqueta de Florianópolis casi se borró de los primeros planos por el resto de la temporada, a pesar de sus reiterados anuncios de que antes de fin de año volvería por sus fueros.
Con las ausencias anunciadas de Kuerten y el español Alex Corretja se disputó el señero torneo de Wimbledon. La gran sorpresa la dio un veterano «convidado de piedra», el croata Goran Ivanisevic, que, llegado a la competición con una «wildcard» (invitación) de la organización, contra todo pronóstico obtuvo una victoria épica.
En setiembre el más que prometedor australiano Lleyton Hewitt venció al experimentado Pete Sampras en la final del Abierto de Estados Unidos en sólo tres sets, el primero en «tie-break» y los otros dos de manera aplastante, 7-6 (7/4), 6-1, 6-1. Hewitt demostró que estaba para más y en el Masters, que este año le tocó acoger a Sydney, como local volvió a imponerse, finalizando la temporada como número uno de la Carrera de Campeones de la ATP. Con sólo 20 años ha sido el tenista más joven de la historia en conseguirlo.
Entre las mujeres el panorama fue mucho más claro.
Estados Unidos dominó en la rama femenina
Lindsay Davenport, Venus, la mayor de las hermanas Williams y la «resucitada» Jennifer Capriati fueron las grandes protagonistas. Para muestra alcanza un botón, o varios. Basta con mirar los cuadros de semifinales de las pruebas de Gran Slam para salir de cualquier duda.
En este contexto, no hay que olvidar el excelente desempeño de dos muy jóvenes y prometedoras raquetas belgas.
Justine Henin y Kim Clijsters tuvieron una temporada de bandera, rubricada con el brillante triunfo en la Copa Federación (la Davis femenina), en Madrid ante Rusia, después de deshacerse de las experimentadas españolas. Eso sí, en una prueba sin las norteamericanas que no acudieron por «razones de seguridad» tras los atentados del 11 de setiembre de Nueva York y Washington. *
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