"Lo menos que podemos hacer es seguir los pasos de Gonchi y luchar"
La Fundación Gonzalo Rodríguez se inició con la intención de su presidenta Nani Rodríguez, hermana de Gonchi, de trabajar con niños y el deporte. Un año le llevó estudiar el plan junto a sus colaboradores y en octubre del 2000 se realizó su presentación oficial.
Con ideas claras pero sin saber muy bien cómo llevar el deporte a la escuela pública y a aquellos niños imposibilitados de acceder a la educación física, llegaron muchas de las respuestas de la mano del presidente de ADIC, Forteza y del coordinador de deportes Alejandro Burghi, quien es para la misma Nani el caballito de batalla. Con ellos, ambos representativos del trabajo de la Fundación, realizamos esta nota.
Un poquito de Gonchi
Para que no haya confusiones y para aquellos que desconocen el objetivo principal de la fundación es bueno aclarar que poco tiene que ver con el automovilismo. A pesar de eso, el recorrido corto pero intenso de esta historia tuvo como puntapié inicial la carrera de karting realizada el pasado mes de enero en Punta del Este con los grandes, los ex campeones.
«Mi intención con este evento fue traer un poquito de lo que Gonzalo vivía en el exterior y financiar con la venta de entradas, remeras y cenas de gala el trabajo posterior de la fundación. En realidad vendimos la cuarta parte de lo que pensamos porque la gente se colaba y nunca vi tantos amigos de Gonchi como ese día, incluso en la cena había una mesa ocupada por ‘amigos míos’ que yo no conocía. Si bien es gracioso, en el final de la historia es muy triste porque estamos haciendo un trabajo muy duro para poder llevar el deporte a las escuelas y te aparecen estos regios que te dicen, ‘yo soy amigo de fulano, cómo me vas a cobrar $ 50 la entrada’. Pero no bajamos los brazos por eso, más bien nos hemos inspirado mucho en Gonchi, al que se cerraron muchas puertas y tardaba años para que le dieran el sí, esperando horas para que lo atendieran o le dijeran el señor no está y lo viera pasar delante de él. Por algo la fundación lleva su nombre, lo menos que podemos hacer es seguir sus pasos y luchar».
Misión cumplida
En cuanto al plan de trabajo en las escuelas se necesitó coordinar todo con ANEP y el Ministerio de Deporte para no sustituir lo que ya estaba hecho sino complementarlo. Así, el 28 de marzo de 2001 la Fundación Gonzalo Rodríguez plasmó sus ideas y comenzó a convertir sus sueños en hermosas realidades.
«Para ello presentamos la fundación a nivel nacional e internacional con un evento para recaudar fondos para el plan deportivo. En un país de crisis donde todo el mundo se queja, donde hay desempleo, para mí es un orgullo decirte que acá somos todos honorarios, que creamos una empresa en muy poco tiempo con más de 2.600 sonrisas. En un momento donde pareciera que estamos como aburridos, pesados, con dejadez. Es un orgullo poder decir misión cumplida y cargar las pilas para adelante».
El apoyo
La misión se cumplió pero la realidad es que no fue fácil y hubiera sido imposible sin el apoyo que recibió cada colaborador visible o invisible de esta fundación.
«El principal apoyo que tenemos es el de los medios de comunicación. Después tenemos canjes por los costos bajos. Pero lo más costoso es la parte administrativa, las cuentas y los sueldos de los profesores. Ahí trabajamos 12 horas sin parar, inventamos eventos y salimos a buscar apoyo afuera. Gastamos mucho en relaciones públicas en el exterior para traer convenios internacionales que nos podrían salvar y dar un respiro. Estamos un 99,9% seguros para firmar un convenio con Sports Awards, que son los que se encargan de premiar a los deportistas.
Ellos ayudan a 10 programas en el mundo y este año se extenderían a tres más y nosotros seríamos uno de esos. Me da mucho orgullo porque si bien costó e hicimos todo de a poquito, este aporte nos va a permitir expandirnos un 160%, lo que significaría trabajar con 6.500 niños».
Altos y bajos recursos
Cuando surgió la pregunta de cuáles eran los destinatarios de todo este esfuerzo, le comuniqué a Nani la inquietud que había recogido de mucha gente, que la fundación aparentaba ser de alto nivel y no para los de bajos recursos.
«No lo dudo. El otro día me preguntaron qué target tenía la fundación, eso no puede evitarse; pero la respuesta es más que clara y está a la vista. Nosotros apuntamos el trabajo a la gente de bajos recursos, pero recaudamos en los niveles más altos con fiestas de gala y otros eventos importantes. Traemos grandes personalidades porque a la gente le encanta sentarse al lado de un Fitipaldi y para nosotros es muy fácil porque no nos cobran caché.
Con eso armamos el circo para que la gente disfrute del show a cambio del precio de una entrada con la que financiamos el trabajo en las escuelas». *
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