DANIEL CARREÑO EN SU HORA CUMBRE

El bohemio puede cargar sus sueños en un "bolso"

Las mieles del triunfo otorgan la paz interior y el goce se hace interminable. La cabeza descansa y los nervios aflojan tras el deber cumplido. Esas deberían ser las sensaciones que debiera sentir el técnico Daniel Carreño, Pero no es así, porque el joven entrenador se ha transformado –en forma totalmente justificada– en el hombre del momento. Ganador de la liguilla con un equipo muy joven, clasificó a Wanderers luego de muchos años a la Copa Libertadores y es codiciado por uno de los grandes. No es poca cosa. En la tranquilidad de su casa, rodeado por su familia y en pleno goce interior, habló con LA REPUBLICA.

 

–Daniel ¿en pleno festejo? o se toma con mucha mesura.

–Diría que se toma con mucha tranquilidad. Es tiempo de disfrutar aunque no es mucho lo que tenemos para hacerlo porque se han adelantado las fechas de inicio de los campeonatos locales así como de la misma Libertadores. Por lo tanto hay que planificar el trabajo.

–Eso quiere decir que en tu cabeza ronda la posibilidad de dirigir en la Libertadores.

–No sé. Esta mañana (por ayer), cuando me reuní con los dirigentes de Wanderers hablamos de todo, pero cuando se tocó el tema futuro les pedí tres o cuatro días para ordenar mi cabeza y ver qué es lo que iba a decidir sobre mi futuro. Pero puede ser. Es una opción.

–Hablame de este Wanderers ganador, que se metió en la Libertadores.

–Bueno, no es sorpresa para nadie que esto que culminó con la clasificación a la Libertadores es un trabajo que viene de mucho tiempo, que se trabajó en silencio, con sacrificio y con un montón de gente que dio todo. Pero es bueno resaltar que encontramos jugadores muy inteligentes, propusimos una táctica arriesgada y en definitiva nos dio resultado.

–Pero el trabajo no es de este año, viene de inferiores.

–Claro, porque arranca en cuarta B. Quizás en esa divisional se podía planificar de otro modo y arriesgar un poco más con algo que estábamos convencidos de que podía dar resultado. Después elegimos los jugadores, aplicaron en la cancha lo que queríamos y acá está el resultado a ese empeño puesto de manifiesto por los muchachos.

–Pero para llegar a concretar este objetivo fueron quemando etapas a lo largo del año.

–Claro, porque la clave para lograr en definitiva la clasificación fue que nos fuimos proponiendo objetivos claros y concretos. En principio fue mantenernos en Primera División, después a medida que transcurría el año nos fuimos proponiendo metas.

A veces no se logran los objetivos pero lo importante es que se haya elegido el mejor camino para llegar y poner todas las ganas en ello. Y acá se trabajó muchísimo. Hay horas de trabajo de sincronización en cada línea del equipo. Esto no es algo que salga en poco tiempo. Los conceptos tácticos que los jugadores manejan necesitan mucha práctica.

Pero además creo que tuvimos una pequeña cuota de suerte que se necesita siempre para lograr nuestros objetivos.

–Pero hubo etapas en las que la suerte no estaba del lado de Wanderers.

–Sí, es cierto, fundamentalmente en el Clasificatorio, que nos costó muchísimo porque en las últimas fechas los resultados se daban en contra de nuestro equipo. Hacíamos las cosas bien y sin embargo en la cancha no salían como esperábamos. Incluso los rivales directos ganaban partidos que en lo previo no estaban en los planes y eso nos complicaba bastante. Incluso pasamos (al Torneo Uruguayo) a través de un sorteo, pero creo que ahí comenzó a cambiar la suerte para nuestro lado. Y en esta liguilla por ejemplo ligamos un poco porque conseguimos un gol tempranero ante Fénix, en el segundo partido ante Defensor no jugó Tejera y ayer (por el domingo) no lo hizo Da Silva.

–Pero de todos modos a la suerte tenés que ayudarla con un buen trabajo.

–Claro, porque hay un porcentaje importante que va en el trabajo. Hay que fijarse en que no hubo lesionados, pero cuando el jugador entrena feliz es menos propenso a las lesiones. Y eso también es destacable. Además hubo mucha tranquilidad y fundamentalmente sinceridad en los jugadores, porque no concentrábamos y tampoco yo los cuidaba porque cada uno debe ser responsable de sus actos si es que quieren ser verdaderos profesionales.

Y en eso tampoco fallaron porque hasta en la manera de correr y entrenar te dabas cuenta de que el jugador estaba con la cabeza puesta en los objetivos trazados.

–Pero además para lograr objetivos debes contar con un buen respaldo a nivel directivo.

–Sí, los directivos hicieron muy bien las cosas pero el respaldo fue a medida que los resultados se fueron dando y aun así no fue el ideal. Ellos (los dirigentes) dicen que me respaldan en todo, pero sinceramente no me siento respaldado. Pero eso no me impide hacer mi trabajo bien, al contrario, sigo poniendo mis ganas como siempre y entrenando a muerte para conseguir resultados.

–¿Concretamente te fallaron los dirigentes en alguna cosa?

–Sí, en algún momento sentí que me fallaron y mi intención fue irme del club pero no me animé. En cierta ocasión pasó algo puntual que no me gustó, me quise ir y no me animé. Me empujaron para que me quedara y bueno, seguí dirigiendo. Sinceramente no me arrepiento de lo que hice pero en estos momentos es bueno señalar que no todas fueron flores.

–¿Eso puede ser determinante para un cambio de aire?

–Podía haber sido determinante en su momento pero creo que lo superé. Los dirigentes me tienen cariño en lo personal porque hace muchos años que nos conocemos, pero en algún momento no me respaldaron como entrenador, que era lo que quería.

–¿Cómo te ha caído el hecho de que Nacional se haya interesado en tu concurso?

–Me pone muy feliz y orgulloso, pero no puedo expresarme mucho porque hasta ayer estaba metido en cuerpo y alma con Wanderers. Me pone muy feliz pero aun oficialmente nadie ha hablado conmigo. Nacional tiene urgencia y yo recién estoy sacándome de la cabeza esto que pasó con Wanderers. Pero no sé… Dios dirá.

 

Y el que definitivamente dirá será el propio Daniel Carreño que está en la mira de los tricolores, aun cuando desde Wanderers hacen mucha fuerza para que se quede y dirija al equipo bohemio en el año de su centenario. *

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