MARCO UNA CIFRA HISTORICA CUANDO DIRIGIO A NACIONAL

Espárrago llega con un récord bajo el brazo

Si de antecedentes triunfales se tratara, seguramente no existiera otro entenador con más títulos en su haber que Víctor Espárrago para sustituir en el cargo a Hugo De León, otro de los hombres varias veces campeón luciendo la camiseta alba.

Luego de defender la camiseta de Cerro y la Selección uruguaya, Espárrago comenzó su ciclo de victorias con la blusa tricolor integrando la generación del 71, conquistadora del «septemio» constituido por cuatro campeonatos uruguayos, Copa Libetadores, Intercontinental e Interamericana. Años más tarde, retornó al club de sus amores, capitaneando el equipo que volvió a ganar el título de América y del Mundo en 1980.

Pero las victorias del candidato a suceder «al Hugo» no se limitaron a su trayectoria como futbolista; una vez retirado de la práctica activa, se encargó de la conducción técnica de la oncena tricolor en el año 1983, para suceder al argentino Miguel Basílico, que había comenzado la temporada al frente del plantel. Ese año, los tricolores habían formado el famoso «Equipo de las Estrellas», incorporando varios jugadores de «primera línea», que se coronaron holgadamente campeones del Uruguayo, con una aplastante diferencia sobre sus rivales.

Dieciséis puntos de diferencia

En aquella época, cuando cada partido ganado otorgaba solamente dos puntos al vencedor, los tricolores obtuvieron el campeonato con nueve puntos de diferencia sobre su inmediato perseguidor, sacando dieciséis unidades a su rival de todas las horas, consiguiendo una diferencia histórica entre los equipos grandes en un torneo uruguayo.

Nacional se coronó logrando 38 puntos, seguido de Danubio y Defensor que llegaron a 29, Bella Vista (28), Wanderers (25), Progreso y Miramar Misiones (24), llegando octavo Peñarol (22). La conquista lograda por Espárrago en la conducción técnica tricolor, marcó un jalón histórico, pues se consiguieron varios logros a lo largo de ese campeonato: Nacional ganó los dos clásicos disputados (al igual que en 1940, 41, 42, 43 y 98), tuvo al goleador del torneo, Arcenio Luzardo (con 13 tantos), consiguió el resultado más abultado hasta ese momento en el profesionalismo (siete a cero a Huracán Buceo), y además jugó todos sus partidos de local en el Parque Central.

Los tricolores ganaron los primeros siete partidos en forma consecutiva, y a partir de ahí nunca abandonaron la punta, hasta que el 20 de noviembre lograron dar la vuelta olímpica en forma anticipada, a falta de cuatro fechas. Hasta ese momento, llevaban 15 partidos ganados, 4 empatados, y solamente habían perdido ante Cerro.

El equipo titular formaba habitualmente con Rodolfo Rodríguez en el arco; José Hermes Moreira, Juan Eduardo Ferrari, Oscar Aguirregaray y Washington González; Carlos Berrueta, Rodolfo Abalde y el argentino Miguel Angel Brindisi; Antonio Alzamendi, Wilmar Cabrera y Carlos «Pato» Aguilera en ofensiva. Alzamendi, «El Toro» y Brindisi se marcharon antes de finalizar el año, por lo que comenzaron a alternar en la oncena inicial Arcenio Luzardo, Pedro Pedrucci, Jorge Villazán y Carlos Torales; en forma más esporádica, y en los últimos partidos del torneo, alinearon también el arquero José Luis Sosa, Ricardo Aja, Ricardo «Murmullo» Perdomo, Sergio Cid, Ruben Furtembach, Milton Da Cruz, José Luis Pintos Saldaña, Manuel Pereira, Wilson Graniolatti, José Chilelli, Enrique Olivera y Juan José Guerendiaín. *

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