El libro del Picaflor
–Lo felicito, Troquílido, al final bajaron los precios.
–No alcahueteé más y felicite a los que tomaron la iniciativa que en definitiva, fueron los mismos que habían fijado los precios de opera. Pero como dice el estimado colega Enrique Yanuzzi, usted tampoco se coma la pastilla porque en este país, el último filántropo reconocido fue Roger Malet. Los demás, son truchos.
–¿Por qué me dice esto?
–Porque la verdad de la milanesa es muy otra… El presidente Figueredo que el jueves de tarde le había dicho a Mario Bardanca de Canal 10 que él era un dirigente creativo y que iba a proponerle una fórmula a sus colegas para intentar llenar el estadio y abaratar los costos, el sábado de mañana, cuando se enteró de la realidad, dio un golpe de Estado y decidió por su cuenta, rebajar los precios de las entradas.
–No me diga. ¿ La iniciativa fue del propio presidente?
–La decisión fue del presidente que por otra parte, estuvo todo el sábado trabajando en la AUF, muy preocupado por la organización de los festejos del centenario y porque le habían informado que, en tres días de venta previa de entradas en los Hiper y Supermecados Devoto, se habían vendido nada más que 548 entradas.
–¡Cómo se habían vendido 548 entradas si en ésta misma página usted informó el sábado que la venta alcanzaba ya las 5.048!
–No apure caballo flaco en repecho y tampoco levante presión porque los dos datos son verídicos. En tres días se habían vendido fuera de la AUF 548 entradas pero, una empresa había levantado de la Tesorería 4.500 para regalar.
–¿Quién va a regalar 4.500 entradas? ¿Usted no tendrá su calculadora con aceite de liebre que está tan sensible a los números?
–No señor. La calculadora de El Picaflor funciona con energía solar y le funciona muy bien… Hubo una empresa que adquirió 4.500 entradas para regalar y para demostrarle que el Troquílido no miente, le va a contar con lujos y señales la verdad porque hubo gente que pidió reserva pero no contaban con la astucia del plumífero que ahora los va a deschabar.
–Siga, siga.
–Los directores de Tenfield S.A. están muy preocupados por la suerte de la Selección de Daniel Passarella y como en todos los partidos de preparación, hubo déficit y la gente no acompañó al equipo, no quisieron correr el mismo riesgo y adquirieron 1.500 entradas para la Tribuna Amsterdam donde irán los parciales de Nacional; 1.500 para la Tribuna Colombes donde se instalarán los hinchas de Peñarol; 600 Tribunas América y 900 entradas para la Tribuna Olímpica. La versión oficiosa que le pasaron al Troquílido es que la gente de Tenfield S.A. le entregará a los cabecillas de las barras bravas de Nacional y Peñarol las entradas, para que alienten a la Selección y le metan presión a los bolivianos y a los árbitros, desde las cabeceras. Las entradas para la Tribuna América, las obsequiarán a las empresas comerciales que sponsorizan la loca pasión de Tenfield los demingos a las 20 y 30 y las 900 localidades restantes, tendrán el mismo fin.
–Resumiendo, la baja de precios fue porque el Estadio Centenario iba a estar desierto mañana de noche.
–¡Por supuesto! Lo demás, es puro verso. Figueredo había estimado una recaudación bruta de medio palo verde pero ante la evidencia de los números, se la jugó por llenar lo más posible del Centenario, sabiendo de antemano que el resultado financiero del partido será muy diferente. ¿Sabe por qué?.
–No, señor.
–La Selección de Passarella, no tiene feeling con la gente, es un equipo frío, no tiene convocatoria porque, los dueños de ella, don Francisco & cía, han querido elevar tanto por el cielo, que la alejaron definitivamente del hincha común que va todos los fines de semana al fútbol. Y para colmo, no jugó nunca bien y ganó solamente a Costa Rica, Venezuela y a un equipo de Hungría que era más trucho que los diplomas de los dos entrenadores que la Audef denunció en la Asociación.
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