Las voces del "Doble Uruguayo"
Apenas sonó el pitazo de Feldman marcando el término del partido en el Campus, jugadores, técnicos y dirigentes albos desataron su algarabía, comenzando el merecido festejo en la mitad del campo, en medio de una sucesión infinita de abrazos, sonrisas y saludos.
En el propio terreno de juego, mientras daban la tradicional vuelta olímpica, encima del estrado armado para recibir «la copa», y luego dentro mismo de la zona de vestuarios, varios de los protagonistas de la noche tricolor ofrecieron sus reflexiones, sobre el momento que se vivía y sobre la finalización de un año duro, que termina de la mejor manera para ellos.
Uno de los primeros en conversar con LA REPUBLICA fue el volante Oscar Javier Morales, quien cayó «fulminado» dentro del área, tomándose la cabeza y echando a llorar desconsoladamente, hasta que llegaron sus compañeros a buscarlo; «Cafuringa» –así lo bautizaron cuando jugaba en Cerro–, expresó: «Â¡Qué querés, mirá lo que es esto!» para inmediatamente agregar «en un momento muy importante tuve un desahogo de los nervios que se viven en este tipo de partidos; uno a veces «descarga» con algún festejo, pero a mí lo que me vino a la mente fueron las lágrimas y el sufrimiento que tuvimos.
Me acordé de mi señora, de mi nene, de todos mis compañeros, del cuerpo técnico, que luchamos mucho para llegar a esto. Capaz que cuando comenzó el año la gente dudaba de nosotros, pero tuvimos la capacidad suficiente para dar vuelta todo y lograr el campeonato.»
Por su parte, uno de los tricampeones que tiene este plantel, Martín Del Campo, comentó que «creo que lo merecíamos… remamos bastante para esto… creo que no salió un buen partido porque fue muy táctico: Varela tuvo que sacrificarse un poco para controlar a Anchén, yo tuve que arriesgar la subida para controlar a Pellegrín, y creo que lo ganamos tácticamente.
Remontamos el tanteador por intermedio del factor anímico que tienen todos los compañeros, y ganamos en la cancha de arriba como lo veníamos haciendo en los últimos partidos.
Ahora nos tomaremos unas vacaciones junto con los compañeros del plantel, que es casi el mismo que ganó el año pasado y en el 98, que vuelve a ganar el 2001; ojalá que este plantel se pueda conservar el año próximo, más que nada por la riqueza técnica que tiene, porque –como dijo el presidente en el vestuario– creo que entramos en la historia».
Uno de los más «veteranos» entre los extranjeros, Jorgeao, escuetamente comentó que «Nacional tuvo más corazón; es una alegría enorme porque toda esta gente lo merece», en tanto su compañero Carlos Camejo, que estuvo a punto de dejar el club a mitad de año, alegó que «sin duda que me tocó jugar uno de los partidos más difíciles del año, porque realmente Danubio tiene un muy buen equipo, maneja muy bien la pelota pero nosotros sabíamos que nuestro trabajo no lo podíamos perder, porque en mi caso, quiero mucho a la camiseta». Respecto al probable alojamiento del entrenador del equipo, el ex jugador de Villa Española dijo que «ojalá que no sea, porque para nosotros fue una gran persona que nos enseñó muchas cosas, nos enseñó lo que es ganar, ojalá que no se vaya.»
Damián: «Tenemos unos huevos así…»
Otro de los «históricos» de este plantel tricolor, el riverense Damián Rodríguez, dedicó este título «a mi familia, a mi hijo que lo quiero mucho, a mi papá que me acompaña en las buenas y en las malas desde Rivera», agregando que fueron dos finales muy difíciles «porque Danubio era un rival muy difícil, por algo llegó a las finales, pero nosotros supimos usar las armas del juego aéreo nuevamente, y nos dieron resultados; estoy muy contento.
Ellos son un buen equipo, pero nosotros tenemos unos huevos así de grandes, y pudimos dar vuelta el resultado en los dos partidos.
Los jugadores de gran trayectoria –con gran experiencia internacional– que vinieron a mitad de año, demostraron que son jugadores distintos, que hacen la diferencia en los partidos, y ellos solos te pueden ganar un campeonato y un partido».
El riverense catalogó de normal la discusión que tuvo con Alejandro Lembo, sentenciando que «eso es normal, no pasó a mayores, sólo un par de sopapos en la cara, pero después bien de bien porque con Ale ya nos conocemos de Nacional y de la Selección; para afuera queda un poco grosero, pero para los que estamos en el partido a mil por hora, fue una discusión y no pasó nada.» *
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