El libro del Picaflor
—Picaflor, ¿con quién estaba conversando ayer en la old city que no me dio pelota?
–Con un dirigente de Peñarol, de perfil bajo, amigote del plumífero, que lo puso al día de las últimas novedades en la institución. Le contó con lujos y detalles cómo fue la votación para echar a Ribas y contratar a Gregorio Pérez.
—Cuente, cuente.
–Según la versión de este dirigente, no es verdad que el presidente Damiani haya votado en contra de Gregorio Pérez. «El presidente no perdió ninguna votación», le comentó el informante al plumífero. «Hubo sólo dos votos que no apoyaron a Gregorio. Uno fue José Carlos Domínguez, que se inclinaba por Nelson Acosta, y el otro se abstuvo. Me refiero al doctor Marchesano», acotó el dirigente.
—¿ Domínguez votó en contra de Gregorio Pérez?
–Sí, señor. Según este dirigente, Domínguez no apoyó a Gregorio y parece que el DT tampoco tiene mucha simpatía con el dirigente, pese a que integró el equipo de protocolo que le dio la bienvenida, ayer, cuando el técnico concurrió a la calle Reconquista a entrevistarse con el presidente… Y ya que el tema de hoy es Peñarol, El Picaflor quiere compartir con usted algunos fragmentos de una nota publicada en la Revista Decano, donde le pegaron con un caño al presidente y al prosecretario general de los manyas.
—Me parece que a usted le tira el bolso.
–¡Al plumífero le tira el plumífero!
—¿Qué dice la Revista Decano?
–En una nota titulada «El Viva la Pepa del Galpón», firmada por RT (director de la revista), sacó a relucir una promesa que José Carlos Domínguez había hecho, en abril de 1994, en el Club Nautilus. Y aportó como prueba un facsímil del diario Ultimas Noticias, que cubrió el evento.
—Siga, siga que me interesa desempolvar la historia.
–Escribió RT en Decano (N° 67, página 3-4-5-6 y 7) luego de criticar la presión de Peñarol porque no quería jugar en Jardínes: «Juramento: José Carlos Domínguez dijo ante 350 peñarolenses que nunca más será candidato a Peñarol, porque quiere seguir junto a la gente». En realidad, ese fue el título del vespertino. «Finalizada la licencia (que había pedido a la directiva del club) que pedí, volveré a ocupar el cargo (de consejero), pero una vez finalizado el período, volveré a ser un hombre libre y feliz. Nunca más estaré en la dirigencia de Peñarol (30-4-1994), no está para los líricos ni los sentimentales, los nuevos tiempos son para hombres que tienen otros valores que uno, lamentablemente, no los ha aquilatado. Peñarol no es otra cosa que sentimiento, pasión, su gente. No son paredes ni ladrillos, es participativo. Luego de culminar este mandato (1994), me iré de la político. Pero, me quedo en Peñarol con la gente»…
—¡Que bolso travieso resultó ser ese RT! Sacó a luz una nota de un diario de 1994, que nadie se acordaba que existía.
–La nota continúa así: «Luego de este acto pletórico de emoción se ve que el caudillo pudo asimilar esos ‘valores’ que carecía y se quedó como corresponde, al pie del cañón, inaugurando ladrillos a costa de perder su libertad y felicidad y suponemos sin gente. Realmente un apostolado. Luego de leer estas líneas –dice el director de Decano– uno piensa que esta gente (se refiere a JC Domínguez) carece del diagnóstico mental adecuado» (sic).
—¡Lo mató!
–Durísimo RT con José Carlos Domínguez. Antes lo había bautizado como el «ulama» y al presidente Damiani como «Osama Bin Damiani», por los misiles que tiraba diariamente en el espacio Peñarol Verdad (CX10)…
—Pero con estas cosas, seguramente, Domínguez va a salir a contratacar, ¿no cree?
–Es muy factible. El Picaflor, tiene su espacio abierto a Domínguez, si éste quiere responderle al director de Decano, porque aquí la cancha no está flechada. *
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