Una noche fantástica
Por MARCELO OLIVA
El salón Melrose de la calle Bolivia fue testigo de la fiesta que el básquetbol uruguayo jamás habría soñado. Se dieron cita allí los más grandes de todos los tiempos, hombres que dejaron en lo más alto el prestigio del deporte uruguayo.
Fue la noche de los reencuentros y abrazos, de quienes hace tiempo por un motivo u otro no tenían ni siquiera una noticia. En realidad se vivió una noche fantástica, todos los allí presentes reunidos en torno a una pelota de básquetbol, símbolo de gran parte de su vida, que brilló como centro de mesa.
Todo el homenaje tuvo como maestros de ceremonia a Hugo Casada y Germán Paz, secretario y presidente de la FUBB, quienes entregaron el reconocimiento a cada uno de los galardonados de la noche.
Estuvieron presentes todas las generaciones gloriosas, desde Víctor Latou Jaume, único sobreviviente de las olimpíadas de 1936 en Berlín hasta llegar a 1997, año en que Uruguay logró su último torneo internacional en Maracaibo.
Fueron galardonados los históricos que consiguieron la medalla en los Juegos Olímpicos, Roberto Lovera, Héctor Costa, Victorio Cienslinskas, Wilfredo Peláez, Enrique Baliño, Heber Mera y Nelson Demarco.
La ovación también bajó para los tres goleadores olímpicos de todos los tiempos, Adesio Lombardo 52, Oscar Moglia 56 y Horacio López 84,
Todo comenzó a la mañana
La fiesta no sólo se vivió a la noche, sino que por la mañana por 18 de Julio, desde Plaza de Cagancha a Plaza Independencia, más de 2.000 jugadores de las categorías formativas, desfilaron rodeados por un mar de gente que acompañó el día del básquetbol nacional. Al pie del monumento al prócer de los orientales hizo uso de la palabra el presidente de la federación, Germán Paz: «El movimiento del básquetbol uruguayo cumple hoy 85 años de vida institucional, basados y a partir de los más puros valores del ideario artiguista. Valores de ética, de ética social: dignidad, autonomía y honestidad. Comprometidos desde siempre con esos valores, entendimos pertinente traer a la juventud del mañana a dar cuenta de lo actuado en estos 85 años. Y lo estamos haciendo con orgullo, con alegría y con entusiasmo que cada uno de nosotros dio. Ante nuestro padre Artigas venimos a dar cuenta y asumir el compromiso de redoblar esfuerzos en lo hecho por nuestros antecesores. Damos también las gracias a esta sociedad que posibilitó el ámbito para que nosotros, los deportistas nos desarrollemos».
«Bienvenidas glorias del siglo»
Era la frase que recibía al ingreso del salón Melrose. Inmediatamente al primer acceso lucían todos los trofeos que las selecciones uruguayas habían recibido durante la disputa de los torneos internacionales, como además cuadros que mostraban a los equipos formados en una época. De allí se bajó al salón mayor con no menos de 500 personas y rodeado de las banderas de los distintos clubes que conforman la Federación. Jugadores, periodistas, técnicos, jueces, dirigentes, hasta entrada la madrugada del lunes, disfrutaron y gozaron de una fiesta inigualable.
En un primer momento hizo uso de la palabra el presidente Germán Paz, quien dio la bienvenida a todos, entre ellos además el presidente de la CABB (Confederación Argentina de Básquetbol) y de la Confederación Sudamericana de Básquetbol, Horacio Muratore, además Ruben Rábano, y el representante de la confederación brasileña, Carlos Nunes.
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