–Picaflor ¡qué quilombo se armó otra vez con los árbitros!
–Me extraña que usted haga semejante apreciación. ¿Cuánto hace que El Picaflor le venía diciendo que la bomba iba a explotar en la interna de los jueces? ¿Cuántas veces usted se quejó de que el plumífero lo tenía podrido con el tema de los jueces?
–Pero jamás soñé que los hechos fueran tan graves. Hay acusaciones de mafia, de organización para delinquir y no sé cuántas cosas más.
–La tranquilidad que tiene El Picaflor es que lo viene denunciando hace meses –desde abril viene informando de hechos irregulares en el arbitraje–, ante la indiferencia de los dirigentes y la complicidad de muchos periodistas que sabían cosas y no las querían decir. Ahora, cuando el hedor a podrido ha invadido el ambiente, no han tenido más remedio que ocuparse del tema. Los que siguen atentamente al Troquílido saben muy bien que hace tiempo pronosticó esta crisis.
–Pero acá se han denunciado hechos que ameritarían la intervención de la Justicia y del Ministerio de Deporte.
–No le quepa la menor duda. Y tarde o temprano –quizás temprano– la Justicia va a investigar los hechos porque, por ejemplo, el secretario general del Club Frontera, Roberto Araújo, ya anunció que la semana próxima, seguramente, se presentarán formalmente en la sede penal de turno para hacer la denuncia correspondiente. La impresión que tiene El Picaflor es que una vez que el Colegio de Arbitros finalice la investigación, el Consejo Ejecutivo debería darle paso a la Justicia Penal para que se aclaren todas las acusaciones y denuncias que se hicieron los propios árbitros. Porque aquí lo sorprendente es que han sido los propios jueces quienes se han cruzado acusaciones, lo que confirma que hay que meterle el diente de cualquier manera a este tema.
–¿Usted cree que el Colegio de Arbitros va a mantenerse indiferente a las presiones que van a ejercer sobre ese cuerpo y va a adoptar alguna resolución drástica?
—El Picaflor habló con un miembro del Colegio de Arbitros y éste le confesó que han empezado a presionar a más de un representante político, para que baje la pelota al piso. Otro comentó en una reunión social que el coronel Matías Vázquez «está viejo y medio chocho» y quiere cortar cabezas sin compasión. Hay representantes de clubes que están comprometidos con determinados árbitros y ya han balbuceado en el Colegio que no están muy convencidos de extirpar el mal de raíz. La convicción que tiene el plumífero es que si el coronel Matías Vázquez no mete para adelante, la investigación termina en una farsa.
–Pero después de todo lo que se han dicho los árbitros, no puede ser que no rueden cabezas. Hubo hechos de corrupción o gente que mintió.
–De eso no hay dudas. Un informante del plumífero le comentó que a nivel de la CSF hay árbitros internacionales que ya tienen el certificado de defunción. Los «popes» que cortan el bacalao en el Comité de Arbitrajes comentaron en oportunidad del partido Uruguay-Australia que a nivel internacional hay un descrédito total de los árbitros compatriotas y que para recuperar la credibilidad es impostergable hacer una limpieza a fondo. *
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